El terremoto del 10 de agosto dejó más de 255.000 viviendas afectadas en 403 municipios de 16 departamentos, de acuerdo con los datos citados por la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol). Del total, 51.778 viviendas quedaron destruidas y 203.301 averiadas.
El impacto se suma a la desaceleración que ya enfrentaba el mercado de vivienda en Colombia. Entre enero y agosto se reportaron 79.226 lanzamientos, 105.226 ventas y 70.264 iniciaciones de obra, cifras que representaron caídas anuales de 17,5%, 11,7% y 14,1%, respectivamente.
Las regiones con mayores daños
Chocó, Caldas, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca estuvieron entre los departamentos más afectados. Para analizar el comportamiento del mercado inmobiliario, Camacol se concentró en los últimos cuatro, debido a que no contaba con cifras del mercado de vivienda de Chocó.
Caldas, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca reunieron 99.780 viviendas afectadas, equivalentes al 72% del total nacional. En esas cuatro regiones se concentró además el 70% de las viviendas averiadas y el 80% de las destruidas. Si se incluye Chocó, los cinco departamentos representarían el 88% de los inmuebles afectados y el 97% de las viviendas destruidas.
Las zonas afectadas ya mostraban un menor dinamismo inmobiliario desde 2023. En agosto, el índice de ventas de Camacol llegó a 40 puntos en esos departamentos, frente a 84 puntos en el resto del país. El indicador de lanzamientos fue de 24 frente a 47, mientras que el de iniciaciones de obra se ubicó en 19 frente a 77.
Risaralda registró la mayor caída anual en ventas, con una disminución de 80,2%. En Quindío no hubo lanzamientos durante agosto. Para las iniciaciones de obra, Caldas reportó 429 unidades, mientras que Quindío, Risaralda y Valle del Cauca no registraron nuevas construcciones iniciadas.
El reto de la reconstrucción
En Caldas, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca, las 99.780 viviendas afectadas equivalen a 7,4 veces las iniciaciones de obra registradas en esas regiones durante los últimos 12 meses. Las viviendas destruidas, por su parte, representan 1,1 veces las iniciaciones de un año en los cuatro departamentos.
Camacol advirtió que atender la reconstrucción sin descuidar la demanda habitual requerirá, como mínimo, duplicar la capacidad de generación de vivienda en las regiones afectadas. Para lograrlo, el gremio pidió condiciones e incentivos para impulsar nueva oferta, mecanismos de financiación adecuados y facilidades para ejecutar los proyectos.