El Superclásico argentino jugado en La Bombonera dejó una escena de tensión que no solamente quedó en el césped. A los ocho minutos, Gonzalo Montiel, de River Plate, fue expulsado por una plancha sobre Lautaro Blanco y ahogó el plan del conjunto visitante para todo lo que quedó de partido.
En vez de callarse, el defensor provocó a la hinchada de Boca en plena cancha —con una alusión evidente a lo ocurrido en la final de la Copa Libertadores de 2018—. La respuesta llegó desde el otro arco: el guardameta xeneize Álvaro Montero se burló de él de manera explícita, en el mismo terreno de juego.
Desde la dirigencia, el presidente de Boca Juniors, Juan Román Riquelme, salió a apaciguar el polémico episodio y respaldó a su arquero: destacó que Montero tuvo su partido más tranquilo defendiendo el arco azul y oro, y reconoció que en clásicos el juego suele ser más intenso y trabado que estético.
Tras un cruce a su vez caliente, la obligación de Boca ahora es enfocarse en la competencia real: se prepara para enfrentar a Defensa y Justicia y mantiene su color viva tanto en la Copa Argentina como en la Copa Sudamericana.