Un sismo de magnitud 4,6 con epicentro en Istmina, Chocó, sacudió la mañana de este sábado 19 de septiembre varias zonas del occidente de Colombia. Según el reporte del Servicio Geológico Colombiano (SGC), el movimiento se registró a las 8:44 a.m., fue superficial —se originó a 39 kilómetros de profundidad— y se sintió especialmente en Chocó, Valle del Cauca y Risaralda.
Pocos minutos después, a las 9:10 a.m., el sistema de monitoreo del SGC registró otro temblor, esta vez de magnitud 3,1. Las autoridades se encuentran evaluando si hay afectaciones en las zonas donde el movimiento se sintió con mayor intensidad.
Un enjambre sísmico que lleva dos semanas
El temblor de este sábado hace parte del enjambre sísmico que se reporta desde hace dos semanas en la región. Como ha explicado el SGC, este fenómeno no corresponde a las réplicas del sismo de magnitud 7,4 del 10 de agosto, que golpeó precisamente las zonas donde más se sintió el movimiento de hoy: se trata de sismos sucesivos que ocurren en otra zona y a otra profundidad, y que no responden a un evento principal.
A diferencia de las réplicas, cuya magnitud va disminuyendo a partir del sismo principal, un enjambre es una actividad que puede extenderse por días, semanas e incluso meses. Por eso se espera que en Istmina sigan presentándose movimientos de diferentes magnitudes. La entidad ha sido enfática: estos eventos no pueden predecirse.
¿Por qué tiembla tanto en Colombia?
Colombia es un país sísmicamente activo por su configuración geológica y tectónica: en su territorio están en contacto las placas de Nazca, Sudamérica y Caribe. La mayor actividad se concentra en la zona del Pacífico, por la subducción de la placa de Nazca debajo de la Sudamericana; en la zona donde la placa Caribe se subduce; y en el llamado Nido Sísmico de Bucaramanga.
Precisamente cerca de Los Santos, Santander, donde está ese nido, ocurre cerca del 60 % de los sismos del país. En el mundo solo existen tres zonas así: el de Bucaramanga, el de Vrancea (Rumania) y el de Hindu-Kush (Afganistán). En promedio, Colombia registra unos 2.500 sismos al mes, y en los 30 años de la Red Sismológica Nacional se han contabilizado casi 300.000 eventos.
Como lo resumió hace un par de años Julio Fierro, director del SGC, "estamos en una zona sísmicamente activa(…) Hay que construir memoria y una cultura de lo que implica vivir en una zona sísmicamente activa", una cultura que ya existe en países como México, Chile o Japón.
No es posible predecir un sismo
La ciencia aún no cuenta con una herramienta capaz de anticipar con certeza el momento, el lugar exacto y la magnitud de un terremoto. Las alertas que llegan a algunos celulares no son predicciones: son sistemas de alerta temprana que detectan en tiempo real las ondas P —las primeras, más rápidas y menos destructivas— y avisan antes de que lleguen las ondas S, las que realmente sacuden el suelo.
Estos sistemas solo funcionan si hay una red de sensores cercana al epicentro y si este está lo suficientemente lejos del lugar que recibe la alerta. Países como México, Japón y Estados Unidos tienen redes avanzadas que, con los segundos ganados, permiten protegerse, detener trenes, cerrar válvulas de gas o activar protocolos de emergencia.