Al menos ocho de los embalses más importantes del país incursionarían por debajo de sus niveles mínimos históricos registrados en los últimos 20 años durante la temporada seca, según los análisis de mediano plazo del Sistema Interconectado Nacional (SIN), que revelan un panorama de alta vulnerabilidad para el abastecimiento eléctrico de cara al verano entre 2026 y 2027.
El panorama responde a la consolidación del fenómeno de El Niño, que tiene una probabilidad del 90 % de alcanzar una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre.
Qué embalses están en riesgo
Las proyecciones hídricas señalan que embalses estratégicos para el parque hidroeléctrico nacional —Guatapé, Chivor, Guavio, Salvajina, El Quimbo, La Tasajera, Muña y Sogamoso— caerían a registros no vistos durante la temporada seca.
La reducción en los volúmenes de almacenamiento genera incertidumbre sobre la capacidad real de producción continua de las centrales hidráulicas y representa un riesgo significativo para la atención confiable de la demanda eléctrica nacional. A ello se suma la falta de certeza sobre el ritmo de recuperación de las reservas, que acentúa la amenaza de un eventual déficit energético si se extienden los periodos con lluvias deficientes.
El sistema eléctrico, en alerta
Las señales de estrés hídrico ya se materializan en el corto plazo. Con corte al 18 de septiembre de 2026, el embalse parcial del país —que excluye la cadena hidráulica del río Bogotá (Sisga, Neusa, Tominé, Chuza y Muña)— registró un nivel útil real del 81,44 %, por debajo de la curva umbral requerida del 95,74 %.
Dado que las reservas se ubicaron por debajo de la senda umbral y la generación térmica preliminar estuvo por debajo de las metas trazadas, la condición del sistema fue declarada oficialmente en estado de alerta, activando el mecanismo regulatorio para el sostenimiento de la confiabilidad nacional.
El balance diario de septiembre muestra una tendencia sostenida hacia la reducción de las reservas, con embalsamientos diarios negativos: la energía requerida para satisfacer la demanda supera de manera continua los aportes hídricos que ingresan a las cuencas de los ríos.
Para contrarrestar la pérdida acelerada de agua, los modelos energéticos exigen una operación máxima y sostenida del parque térmico, con requerimientos que superan los 97,9 a 100 GWh/día por periodos prolongados. Las autoridades y expertos insisten en que ese respaldo debe acompañarse de medidas efectivas de gestión y ahorro de energía por parte de la ciudadanía y la industria para proteger las reservas de agua del país.