Un sismo de magnitud 4.1 se registró en la madrugada de este domingo, 20 de septiembre, en el departamento del Tolima, según informó el Servicio Geológico Colombiano (SGC). El temblor ocurrió a las 4:52 a.m. y su epicentro fue el municipio de Chaparral.
La entidad precisó que el movimiento tuvo una profundidad superficial, es decir, menor a 30 kilómetros, una condición que suele hacer que los temblores se perciban con mayor intensidad en la superficie.
De acuerdo con varios usuarios de la red X, el sismo se sintió fuerte en San Antonio y otros municipios tolimenses. También hubo reportes de perceptibilidad en algunos puntos del Quindío y de Risaralda.
¿Por qué tiembla tanto en Colombia?
Según el SGC, el país es sísmicamente activo debido a su configuración geológica y tectónica: diferentes placas —Nazca, Sudamérica y Caribe— están en contacto, lo que genera sismos en la mayor parte del territorio.
La entidad explica que la mayoría de la actividad sísmica se concentra en la zona del Pacífico, por la subducción de la placa de Nazca debajo de la placa Sudamericana, en la zona donde la placa Caribe se subduce bajo la Sudamericana y en el llamado Nido Sísmico de Bucaramanga, una región con una concentración inusual de actividad sísmica de manera más o menos continua.
Ese nido, ubicado cerca de Los Santos, Santander, concentra el 60 % de los sismos de Colombia. En el mundo solo existen tres: el de Bucaramanga, el de Vrancea (Rumania) y el de Hindu-Kush (Afganistán).
Se estima que, en promedio, en el país pueden presentarse unos 2.500 sismos al mes. En los 30 años en que la Red Sismológica Nacional monitorea la actividad sísmica se han registrado cerca de 300.000 eventos.
¿Es posible predecir un sismo?
No. Aunque la ciencia ha avanzado en la comprensión del movimiento de las placas tectónicas y en la identificación de zonas de alto riesgo, no existe una herramienta capaz de anticipar con certeza el momento, el lugar exacto y la magnitud de un terremoto.
Las herramientas de los celulares que parecen avisar segundos antes de un sismo funcionan con sistemas de alerta temprana: detectan las ondas sísmicas iniciales (ondas P), que viajan más rápido y son menos destructivas, y alertan antes de que lleguen las ondas más fuertes (ondas S), las que realmente sacuden el suelo. Países como México, Japón y Estados Unidos tienen redes avanzadas de este tipo, que en algunos casos permiten a las personas protegerse, detener trenes o cerrar válvulas de gas.