El pequeño príncipe del asteroide B-612 tiene una nueva dirección: el segundo piso de Paradiso Food Garden, en el centro comercial Unicentro de Cali. La experiencia inmersiva dedicada a El Principito, el clásico de Antoine de Saint-Exupéry, estará abierta al público hasta el 8 de noviembre.
Son más de 500 metros cuadrados de arte, tecnología y juego que recrean los momentos centrales del libro. El recorrido dura 45 minutos e incluye una sala de proyección envolvente de 360 grados, teatro en vivo, la oficina del autor reconstruida con objetos de época, dioramas de colección y un libro gigante en formato pop-up retroiluminado que narra fragmentos reales de la obra.
A esto se suma un interactivo llamado Muro de los Planetas, una piscina de pelotas con proyecciones, y varios espacios fotográficos inspirados en la rosa, el avión y el zorro, entre otras estaciones.
Los horarios son de lunes a viernes, de 1:00 de la tarde a 7:00 de la noche, y los fines de semana y festivos, de 11:00 de la mañana a 8:00 de la noche.
Una cita con lo esencial, después del sismo
La apertura se produce poco después del sismo que sacudió a Cali, y los organizadores le atribuyen a la muestra un valor que va más allá del entretenimiento. "En un momento como el que vive Cali, tras la tragedia por el sismo, esta experiencia invita a conectar con el mensaje de El Principito, con los abrazos, la solidaridad, el cuidado, los vínculos", afirmó Catalina Pizano, gerente comercial y administrativa de Intuit Experiencias Inmersivas, la empresa detrás del proyecto.
En alianza con la Secretaría de Educación, el plan llegará a instituciones educativas que tuvieron grandes pérdidas tras el sismo: cien niños disfrutarán del recorrido como parte de una propuesta que combina literatura, arte, tecnología y juego.
"Nos enamoró traer a Cali El Principito, un espacio cultural y familiar de gran formato", coincidió Victoria Arroyave, directora de mercadeo de Unicentro, quien destacó que la historia "nos invita a hacer una pausa, a mirar más allá de lo evidente, a recordar que lo verdaderamente importante está en los vínculos que construimos".
Un dato llamativo de la gira, que antes pasó por México, Argentina, Bogotá y Medellín: aunque es una experiencia pensada para familias, el 60 % del público ha sido adulto.
La historia real detrás del libro
El protagonista del clásico vive en un asteroide tan pequeño que le basta dar unos pasos para ver varias puestas de sol. Cuida de tres volcanes y riega a diario a una rosa tan especial como caprichosa, hasta que un día parte a explorar el universo. En su camino encuentra a un rey, un vanidoso, un borracho, un hombre de negocios, un farolero y un geógrafo, y en la Tierra hace amistad con un zorro que le enseña a "domesticar", es decir, a crear lazos.
Su creador, Antoine de Saint-Exupéry, nació en Lyon en 1900 en el seno de una familia aristocrática, quedó huérfano de padre a los 4 años y desarrolló desde joven una fascinación por los aviones, que plasmó en la obra y en libros de aviación para adultos como Vuelo de noche. El Principito se publicó primero en Estados Unidos, el 6 de abril de 1943, por la editorial Reynal & Hitchcock, y solo en 1946 apareció en Francia como Le Petit Prince, de Gallimard.
El escritor no alcanzó a ver el éxito de su novela: el 31 de julio de 1944 pilotaba un Lockheed P-38 Lightning en una misión de reconocimiento para la Fuerza Aérea de Francia Libre cuando su avión desapareció de los radares tras despegar de una base en Córcega. Décadas después aparecieron pistas: en 1998 un pescador halló una pulsera con el nombre del autor y el de su esposa, Consuelo Suncín, y en 2000 se encontraron los restos del aparato en el fondo del mar, cerca de Marsella. Se determinó que había sido derribada, presuntamente por un caza alemán, aunque las causas exactas del impacto siguen siendo un misterio histórico.
Ochenta años después, la novela corta de 120 páginas es el libro con más traducciones del mundo después de la Biblia: 618 idiomas en total, incluidos quechua, esperanto, vasco, gallego, catalán y asturiano, y se venden cinco millones de ejemplares al año según Gallimard. Sus ilustraciones, dibujadas por el propio Saint-Exupéry, son parte de su encanto. En 2014, en la región de Alsacia, Francia, se inauguró incluso un parque temático dedicado al personaje, el Parc du Petit Prince.
Leerlo con el corazón
Una lectora fiel de la obra ha sido la escritora bogotana Irene Vasco, quien la conoció de niña en el Liceo Francés y le dedicó el libro Expedición al Principito (2018, Penguin Random House). Su mayor hallazgo llegó en la madurez, al fijarse en la dedicatoria del autor a su amigo Léon Werth: "Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona grande… porque esta persona grande vive en Francia, donde tiene hambre y frío. Tiene verdadera necesidad de consuelo".
Vasco, quien desciende de familia judía, conectó ese fragmento con el contexto de la Segunda Guerra Mundial y el antisemitismo que sufrieron sus propios bisabuelos. "Saint-Exupéry escribió El Principito con el dolor de saber que su amigo corría peligro en un campo de concentración o en la clandestinidad", reflexiona la autora, quien sostiene que el libro debe leerse "como una obra literaria que se lee desde la emoción", y no como un tratado de filosofía.
Ese espíritu es el que la experiencia de Unicentro busca transmitir. "Solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos", resume Arroyave, citando la frase más famosa del zorro y quizá la razón por la que, ocho décadas después, esta historia sigue encontrando lectores de todas las edades.