Skip to main content
domingo, 4 de octubre de 2026 Noticias de Colombia y el mundo.

¿Despertaste con ansiedad después de beber? Así reacciona el cerebro durante la resaca

El fenómeno conocido como 'hanganxiety' explica la inquietud, las palpitaciones y los pensamientos repetitivos que aparecen tras una noche de alcohol. El neuropsiquiatra Edilberto Peña detalla qué ocurre en el cerebro, por qué la intensidad varía entre personas y cómo aliviar estos síntomas sin riesgos.
Escrito por Redacción Web 21 septiembre, 2026
Compartir WhatsApp X Facebook Telegram
Persona despierta en la cama durante la madrugada, ilustración de la ansiedad y la inquietud que pueden aparecer tras consumir alcohol

Foto: Alvaro Palacios / Unsplash

Tamaño del texto
2 de lectura

Despertar con ansiedad, palpitaciones o la sensación de que algo malo puede ocurrir después de una noche de alcohol es más común de lo que parece. Esta experiencia tiene nombre: se conoce como 'hanganxiety' y combina los términos en inglés hangover (resaca) y anxiety (ansiedad).

El neuropsiquiatra Edilberto Peña explica que estos síntomas aparecen cuando disminuye el efecto sedante del alcohol y el organismo atraviesa distintos cambios en las horas posteriores al consumo. No se trata de un diagnóstico psiquiátrico, sino de un término coloquial para describir la ansiedad que algunas personas viven durante la resaca.

El rebote del cerebro

El alcohol actúa como un depresor del sistema nervioso central. Durante el consumo potencia la actividad inhibitoria relacionada con el GABA y modifica sistemas excitatorios como el glutamato. Frente a estos efectos, el cerebro intenta mantener su equilibrio y se adapta a la inhibición provocada por la sustancia.

El problema es que esa respuesta puede seguir activa cuando el organismo ya está eliminando el alcohol. "Cuando el alcohol desaparece del organismo, el efecto sedante disminuye, pero esa compensación cerebral no necesariamente se apaga al mismo tiempo", señala Peña.

El resultado es una especie de rebote hacia la hiperactivación. Entre sus manifestaciones pueden aparecer inquietud, mayor sensibilidad al estrés, dificultad para dormir, taquicardia y ansiedad. A estos cambios cerebrales se suman otros efectos propios de la resaca: sueño fragmentado y poco reparador, deshidratación, cambios metabólicos, inflamación y malestar por los metabolitos del alcohol.

Vacíos de memoria y rumiación

La 'hanganxiety' no depende solo de lo biológico. Tras una noche de consumo suelen surgir dudas sobre lo ocurrido: qué se dijo, a quién se escribió o qué sucedió en determinados momentos. Esa incertidumbre y los vacíos de memoria favorecen la rumiación, es decir, los pensamientos repetitivos sobre lo sucedido, que incrementan la preocupación.

La intensidad varía entre personas y puede ser mayor cuando existe una vulnerabilidad previa a la ansiedad. La cantidad de alcohol también pesa: una exposición mayor y una intoxicación más intensa generan más alteraciones del sueño, deshidratación y cambios neuroquímicos al día siguiente.

Cómo aliviarla sin riesgos

Si la ansiedad apareció después de beber y hace parte de una resaca, tiende a disminuir conforme el organismo se recupera. Dormir, hidratarse y alimentarse adecuadamente contribuyen a ese proceso. Peña también recomienda evitar seguir consumiendo alcohol para aliviar el malestar, reducir temporalmente otros estimulantes y posponer decisiones trascendentes mientras persiste el malestar.

Una advertencia central del especialista: no automedicarse. Tomar ansiolíticos, sedantes o hipnóticos después de beber puede ser riesgoso, especialmente si todavía hay alcohol en el organismo.

Resumen de la noticia

Después de una noche de consumo de alcohol, algunas personas despiertan con ansiedad, palpitaciones e inquietud, una experiencia conocida coloquialmente como 'hanganxiety'. El neuropsiquiatra Edilberto Peña explica que ocurre porque el cerebro se adapta al efecto sedante del alcohol y esa compensación puede persistir cuando el organismo elimina la sustancia, generando un rebote de hiperactivación. Los síntomas suelen disminuir con el descanso, la hidratación y una alimentación adecuada, y los expertos advierten contra automedicarse con ansiolíticos o sedantes mientras queda alcohol en el cuerpo.

En pocas palabras

  • La 'hanganxiety' no es un diagnóstico psiquiátrico: une 'hangover' (resaca) y 'anxiety' (ansiedad)
  • El cerebro compensa la inhibición provocada por el alcohol y ese ajuste puede persistir al eliminarse la sustancia
  • Síntomas posibles: inquietud, taquicardia, dificultad para dormir y mayor sensibilidad al estrés
  • La intensidad varía según la vulnerabilidad individual a la ansiedad y la cantidad consumida
  • Recomendación clave: no automedicarse con ansiolíticos ni sedantes tras beber

¿Por qué importa?

Muchas personas confunden esta ansiedad posterior al consumo de alcohol con un problema emocional sin explicación. Entender su origen biológico ayuda a manejarla mejor y a evitar prácticas riesgosas como la automedicación.

Más noticias

Ver sección
Boletín En Primera

Recibe lo que importa en tu correo

Recibe lo que importa en tu correo.