Una startup fundada por dos colombianos quiere darle a las cámaras de seguridad de los restaurantes una vida más allá de la vigilancia. Emilia AI, creada en 2024 por Andrés Cajiao y Sebastian Rojo, acaba de levantar US$1,5 millones en una ronda pre-seed liderada por Prosus Ventures.
Del total, US$1 millón fue aportado por Prosus Ventures y el resto, unos US$500.000, por un grupo de inversionistas ángeles del sector tecnológico. La compañía, con sede en Estados Unidos, escogió Brasil como su principal mercado y usará el capital para desarrollar su plataforma y ampliar su operación antes de llegar a otros países de la región.
Cámaras que detectan ventas perdidas y fraudes
Su propuesta es aprovechar algo que los restaurantes ya tienen: sus cámaras de seguridad. El software analiza las imágenes y las cruza con los datos del punto de venta para encontrar situaciones que pueden pasar inadvertidas en una jornada normal: una mesa que termina de comer sin que el mesero ofrezca postre o segunda bebida, o un producto que sale de la cocina sin quedar registrado en caja.
Para esto, la plataforma tiene dos herramientas. Coach observa la operación y detecta oportunidades de venta que el personal dejó pasar, con la idea de que ese insumo ayude a mejorar las ventas durante el servicio. Sentinel, por su parte, actúa como capa antifraude: relaciona lo que muestran las cámaras con los registros del punto de venta para encontrar inconsistencias, como productos no cobrados, movimientos no autorizados o diferencias en la caja.
La promesa es convertibles muchas horas de video en un puñado de incidentes que de verdad merecen revisión. En una prueba con Jin Jin, franquicia de iFood, Sentinel condensó 12 horas de video en un grupo reducido de situaciones relevantes y permitió identificar fraudes que antes podían pasar desapercibidos. La cadena está llevando la solución a más de 77 establecimientos.
En otra experiencia, con Alife Nino, grupo brasileño que opera más de 100 locales, el piloto generó alrededor de US$300 adicionales de facturación mensual por mesa, frente a un costo de cerca de US$10 por mesa, lo que para la compañía representa un retorno de 28 veces la inversión.
Privacidad y rotación de personal
El sistema se diseñó con restricciones de privacidad: no usa biometría, no graba conversaciones fuera del servicio y no almacena los videos fuera del establecimiento.
La apuesta por Brasil también responde a un problema real del foodservice en ese país: la alta rotación de personal. Según datos de Emilia, un restaurante típico renueva toda su plantilla cada 16 meses y registra una rotación superior al 70% anual. La idea es que la tecnología ayude a los equipos a detectar oportunidades de venta y mejorar ingresos incluso con menos experiencia acumulada.
Para Prosus Ventures, la inversión amplía su interés por la tecnología aplicada al sector gastronómico más allá de los servicios de entrega. Matheus Campos, head de América Latina de la firma, señaló que Emilia AI encaja con su apuesta por integrar inteligencia artificial al ecosistema de foodservice. Con la ronda cerrada, la startup se concentrará en crecer en Brasil y en seguir desarrollando el software que convierte las cámaras existentes en una fuente de información para la operación diaria de los restaurantes.