ChatGPT incorporó conversaciones por voz en la pestaña Work, el espacio de la aplicación móvil dedicado a realizar trabajos, con el objetivo de explicar el flujo de dictado: el usuario pide una tarea oralmente, y el resultado se revisa en forma de texto.
Allí, con OpenAI, es posible pedir, por ejemplo, la creación de un documento, la redacción de un correo o un resumen de mensajes de Slack sin escribir cada instrucción. También se pueden solicitar presentaciones, hojas de cálculo o tareas que impliquen usar aplicaciones conectadas o un navegador, según el acceso habilitado en su cuenta.
La novedad amplía el uso de la voz más allá de las consultas habladas que reciben una respuesta oral. En Work, la conversación puede poner en marcha una tarea y producir contenido que después se revisa por escrito. Si la llamada termina mientras el trabajo sigue en curso, la plataforma puede continuar la tarea en texto; también es posible pasar de la voz a la escritura durante la conversación y retomarla desde el computador.
Cómo usar la voz en Work
Para comenzar, hay que abrir ChatGPT en el celular, elegir Work y tocar el control de voz. La aplicación puede solicitar permiso para usar el micrófono. A partir de ahí, el usuario describe lo que necesita y puede revisar la respuesta en el chat, en forma de texto.
El mismo espacio está disponible en la web, de manera que una tarea iniciada desde el teléfono se puede continuar en otro dispositivo. Para solicitar un resumen de Slack, por ejemplo, hace falta que esa aplicación esté conectada y que el chatbot pueda consultar los mensajes correspondientes: cada integración conserva sus propios límites de uso y controles de acceso.
La disponibilidad depende del plan y de las herramientas activadas en la cuenta: por el momento, la voz en Work está reservada a los suscriptores Plus y Pro, mientras que con los planes Free y Go es posible usar la voz en Chat con las aplicaciones conectadas que admita cada cuenta, aunque ese acceso no equivale a tener Work.
El cambio lleva al teléfono tareas que hasta ahora se hacían desde la web o la aplicación de escritorio. Para quien dicta ideas mientras se desplaza o quiere arrancar un borrador sin detenerse a escribir, el flujo reduce pasos: hablar, revisar el resultado y continuar en una pantalla más grande cuando haga falta.
La calidad final, en cualquier caso, sigue atada a la instrucción, los permisos y las aplicaciones disponibles para cada usuario.