El incendio forestal activo desde hace más de 50 días en la zona rural de Buga, en el Valle del Cauca, ya afectó más de 1.500 hectáreas de vegetación y bosque nativo en un ecosistema de páramo. Las llamas avanzan por la superficie, pero también bajo tierra, lo que dificulta el control de la emergencia.
La conflagración se concentra en una zona del Parque Nacional Natural Las Hermosas, donde las condiciones del terreno han obstaculizado el acceso de los equipos. Aunque por ahora no existe un riesgo inmediato de desabastecimiento de agua en Tuluá, las autoridades analizan las consecuencias que el deterioro del ecosistema podría generar sobre el recurso hídrico a mediano y largo plazo.
Focos bajo tierra y acceso difícil
Una de las mayores dificultades de los organismos de socorro es que el fuego no avanza únicamente de manera visible: parte de los focos permanece debajo de la superficie, lo que complica detectar dónde está la conflagración y llegar hasta esos puntos.
«Actualmente este incendio forestal se encuentra en dos fases, una donde lo podemos observar y otra que se encuentra en zona de subsuelo, lo que hace más difícil realizar las labores de extinción», explicó Francisco Tenorio Lara, secretario de Gestión del Riesgo de Desastres del Valle del Cauca. Los equipos trabajan, en paralelo, en la construcción de líneas de defensa para frenar el avance de las llamas.
En la zona permanecen 26 unidades de Bomberos Voluntarios, además de cuadrillas de socorristas, personal de Parques Nacionales Naturales y habitantes del sector que apoyan las labores de control.
El tanque de reserva del río Tuluá
El área golpeada es un páramo considerado estratégico para la regulación del agua y la biodiversidad de la región, con vegetación nativa y hábitat de fauna silvestre entre las zonas dañadas. El comandante del Cuerpo de Bomberos de Buga, capitán Harold Álzate, sintetizó el riesgo: «aunque está ubicado geográficamente en la ciudad de Buga, es el tanque de reserva del río Tuluá».
Por eso las autoridades de Tuluá hacen seguimiento al incendio y evalúan escenarios frente al recurso hídrico, aunque descartan una emergencia inmediata. «Si hay una situación crítica en la parte alta puede haber una afectación a mediano y largo plazo, pero no es que el municipio en estos momentos vaya a sufrir un desabastecimiento de agua», precisó Edwin Triana, coordinador de Gestión del Riesgo de Tuluá.
Cuatro horas en carro y tres caminando
El acceso a algunos puntos activos exige recorrer cerca de cuatro horas en vehículo y otras tres a pie, una distancia que limita la operación. Por eso los Bomberos de Buga solicitaron mayor apoyo del cuerpo de bomberos del departamento y de las autoridades de Tuluá, e incluyen entre sus peticiones el uso del sistema Bambi Bucket, que descarga agua desde aeronaves sobre las áreas incendiadas.
Mientras se concreta ese refuerzo, las autoridades mantienen la coordinación con los cuerpos de bomberos y los organismos de socorro para evitar que las llamas sigan avanzando, en especial en las zonas de difícil acceso.