Un bostezo en su mascota no siempre significa que le llegó la hora de dormir. Según el American Kennel Club (AKC), organización estadounidense especializada en el bienestar de los perros, no todos los bostezos tienen el mismo significado y el gesto puede estar comunicando lo que el animal siente o la situación que está viviendo.
La entidad precisa que el bostezo puede ser una señal de estrés: los perros suelen bostezar cuando se sienten ansiosos, incómodos, cansados o aburridos, o cuando no comprenden lo que está ocurriendo. En algunos casos, además, puede ser una forma de intentar calmarse.
El gesto también aparece cuando el perro siente presión o percibe el disgusto de su dueño, lo que podría indicar que siente que se aproxima una corrección o un castigo.
Un bostezo que se contagia
La mayoría knows que el bostezo se transmite de persona a persona, pero no es algo exclusivo de los humanos. De acuerdo con el American Kennel Club, los perros pueden bostezar en respuesta al bostezo de otro perro y también contagiarse del de una persona conocida, especialmente cuando existe cercanía entre ambos.
Si su perro bosteza de vez en cuando, no hay de qué preocuparse. Pero si lo hace más de lo habitual, Purina recomienda observar qué está pasando a su alrededor.
Si está estresado, lo indicado es identificar qué lo está incomodando — como los truenos, los ruidos fuertes o una persona desconocida — y llevarlo a un lugar donde pueda sentirse más tranquilo.
Si está aburrido, puede que necesite más actividad: los paseos, los juegos y los ejercicios que lo hagan pensar y moverse lo ayudan a mantenerse entretenido.
Y si parece sentir dolor o estar enfermo, hay que prestar atención a otras señales, como la falta de apetito, el decaimiento o los cambios en su comportamiento. Si aparecen, lo indicado es consultar con un veterinario.
Cada perro es diferente, por lo que no existe una cantidad exacta de bostezos que determine cuándo son excesivos. Sin embargo, si comienzan a ser mucho más frecuentes de lo habitual, podría tratarse de una señal de que algo está pasando.
Los expertos de Purina aconsejan observar otros cambios, como letargo, pérdida de apetito, tendencia a esconderse, jadeo, señales de dolor o modificaciones en el comportamiento habitual. El bostezo por sí solo no permite saber qué le ocurre al perro, pero puede ser una señal más que, junto con otros síntomas, indique la necesidad de acudir al veterinario.