El avance de la inteligencia artificial está llevando a replantear qué deben aprender los estudiantes y cómo los docentes pueden acompañarlos. Para la analista y experta en educación María Ruth Hernández Martínez, la discusión no debería concentrarse solo en enseñar a utilizar herramientas tecnológicas, sino en fortalecer capacidades humanas necesarias para tomar decisiones y enfrentar problemas reales.
“La pregunta de fondo no es cuánto saben nuestros estudiantes de matemáticas o ciencias, sino si los estamos preparando realmente para vivir, decidir, relacionarse y trabajar en el mundo que ya existe”, señaló Hernández Martínez.
De acuerdo con el más reciente AI in Higher Education Report de Coursera, más del 95 % de los estudiantes y docentes interactúa habitualmente con herramientas de inteligencia artificial. Sin embargo, solo el 25 % de los profesores considera que está suficientemente preparado para incorporarlas al proceso educativo.
Las cuatro capacidades propuestas
El primer eje es la alfabetización financiera, con conocimientos sobre ahorro, crédito, riesgo e interés. La propuesta plantea abordar estos conceptos antes de que los jóvenes adquieran su primera deuda y relacionarlos con las capacidades digitales.
El segundo reúne capacidades mentales y emocionales como la flexibilidad cognitiva, la autorregulación y el manejo de la frustración. La inteligencia artificial puede entregar una respuesta, pero el estudiante necesita herramientas para analizarla y actuar frente a las situaciones que enfrenta.
El tercer eje corresponde a la comunicación. Explicar una idea, escuchar durante un desacuerdo, argumentar y adaptar un mensaje cuando existe incertidumbre son habilidades que, según la experta, deben conservar un lugar central en la formación.
El cuarto eje propone dar más importancia a lo que una persona puede hacer con el conocimiento. La educación no tendría que concentrarse únicamente en cuánto sabe un estudiante, sino también en su capacidad para aplicar lo aprendido.
“Durante décadas organizamos la educación alrededor de lo que una persona debía saber. Hoy también debemos preguntarnos qué debe ser capaz de hacer con aquello que sabe”, concluyó Hernández Martínez.