El café colombiano amanece este jueves 1 de octubre en el centro de la agenda con motivo del Día Internacional del Café, aunque la fecha llega con un sabor agridulce para el campo: mientras el grano llegó a 108 países en 2025, el precio que queda en manos del caficultor retrocedió cerca de 18% en lo corrido del año.
En total, el país exportó 13.138.884 sacos de 60 kilos, según cifras de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC). Estados Unidos concentró el 40 por ciento de esas compras, seguido de Canadá con el 8 por ciento y de Alemania y Bélgica, con 7 por ciento cada una.
La cadena reunida alrededor de ese producto suma cerca de 560.000 familias caficultoras distribuidas en 23 departamentos y 601 municipios. El grano colombiano es de la variedad arábica y se comercializa internacionalmente como suaves colombianos, una categoría reconocida por sus características de taza y que recibe diferenciales de precio frente a otros orígenes.
La Federación también impulsa los cafés especiales, cuyos atributos pueden incluir la región de origen y las características de los productores. En ese campo trabaja con segmentos valorados por los compradores internacionales, como los cafés cultivados por mujeres, jóvenes y productores afrodescendientes.
“En este Día Internacional del Café, la fecha que nos invita a reconocer todo lo que hay detrás de una taza, el trabajo de los caficultores, el conocimiento, la calidad, la innovación y toda una cadena que hace posible que el café 100% colombiano llegue a los consumidores en Colombia y en todo el mundo”, señaló Natalia Valencia, jefe de mercadeo de la FNC.
Valencia dirige además Cafés de Colombia Expo, la feria que se realizará del 15 al 18 de octubre y que reunirá a los actores de la cadena cafetera.
El precio al caficultor, en descenso
El contraste lo marcan los ingresos de los productores. La carga de 125 kilos de café pergamino seco se cotizó este 1 de octubre en $2.155.000, de acuerdo con el precio interno de referencia de la FNC. En enero, ese mismo valor era de $2.636.000, lo que representa una reducción cercana al 18 por ciento en nueve meses.
La comparación interanual tampoco es alentadora: a comienzos de septiembre, el precio de la carga estaba 30,8 por ciento por debajo del registrado un año antes.
Para la Federación, el comportamiento se explica principalmente por el diferencial que recibe el café colombiano frente al precio internacional y por la tasa de cambio. Por eso, la caída del ingreso interno no responde necesariamente a una baja generalizada de las cotizaciones del grano en la bolsa de Nueva York.
El precio justo, en el debate internacional
El asunto salió del país. A finales de septiembre, el gerente general de la FNC, Germán Bahamón Jaramillo, participó en Ginebra en la 26.ª reunión del Grupo de Trabajo Público-Privado sobre el Café de la Organización Internacional del Café (OIC). El espacio, creado en 2019, reúne a representantes de países productores y consumidores para impulsar la sostenibilidad del sector, y en esta edición participaron más de 40 representantes.
“Todo lo que queremos lograr en materia de sostenibilidad depende de una condición fundamental: los caficultores deben recibir un precio justo. Si los caficultores no reciben precios justos, la sostenibilidad se convertirá en una prioridad secundaria”, afirmó Bahamón ante el grupo.
La discusión llega en la antesala del centenario de la Federación, fundada en 1927. Para los caficultores, sin embargo, el reto inmediato sigue siendo el ingreso que deja cada carga, condicionado por variables como la tasa de cambio y el diferencial que el mercado reconoce al café colombiano.