El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está cerca de nombrar a Jay Clayton, su director de Inteligencia Nacional, como el próximo responsable de inteligencia artificial de su gobierno, informó un grupo de personas al tanto del asunto. De acuerdo con una fuente que habló bajo condición de anonimato antes del anuncio oficial, la decisión podría darse tan pronto como este viernes; antes, medios como The New York Times ya habían señalado a Clayton como la principal opción del mandatario.
De concretarse la designación, sería una señal de que la administración no tiene intención de abandonar su postura pasiva frente a la IA, que ha sido un pilar de la agenda económica de Trump: desde su regreso al cargo ha ensalzado la tecnología como motor de crecimiento económico y ha rechazado los pedidos de mayor regulación para contener los riesgos de seguridad o frenar la construcción de centros de datos.
Quién es Clayton
Clayton, compañero de golf de Trump, se desempeña como director de Inteligencia Nacional desde julio, tras su confirmación en el Senado, y ahora supervisa la extensa burocracia de espionaje del país. No está claro si ejercería ambos cargos simultáneamente, aunque otros miembros del gabinete, como el secretario de Estado Marco Rubio, ocupan más de un puesto clave durante el segundo mandato de Trump.
Antes de llegar a la Inteligencia Nacional, Clayton fue fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York, desde donde manejó casos de gran repercusión para la administración: el proceso contra el expresidente venezolano Nicolás Maduro — tras su captura por fuerzas especiales estadounidenses — y los que involucran a los fundadores de First Brands y Tricolor.
El puesto que heredaría quedó vacante tras la renuncia de David Sacks, el primer asesor de inteligencia artificial de Trump, que dejó el cargo en marzo al expirar su mandato como funcionario especial del gobierno. Sacks, inversor de capital riesgo, ha mantenido contacto con el presidente y defendió la idea de que el desarrollo de la IA debe estar prácticamente libre de regulaciones; también criticó los planteamientos de Amodei, a quien acusó de buscar frenar la competitividad de las empresas más pequeñas frente a las grandes.
Silicon Valley en la Casa Blanca
El anuncio llega tras una escalada de la preocupación pública por las posibles amenazas catastróficas de la IA, tan innegable para la administración que el mes pasado Trump anunció su intención de nombrar un nuevo responsable en la materia. El martes, el presidente recibió en la Casa Blanca a casi dos docenas de ejecutivos de Silicon Valley, entre ellos el director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, y el de Anthropic, Dario Amodei, para discutir los riesgos de la tecnología.
Tras el almuerzo, Trump desestimó la idea de nuevas normas y reiteró su postura de que la industria debe autorregularse mientras continúa el desarrollo. El presidente y los ejecutivos acordaron un marco en el que colaborarán con auditores externos para realizar evaluaciones de seguridad de los modelos e implementar controles internos más estrictos sobre sus sistemas.
El pacto lo firmaron Huang y Amodei, junto con Elon Musk, Greg Brockman, presidente de OpenAI, Mark Zuckerberg, de Meta Platforms, y Sundar Pichai, de Alphabet, la matriz de Google. Sus disposiciones reflejaban la insistencia de Trump en evitar nuevas regulaciones, desafiuando los llamamientos de legisladores y de parte de la industria a una mayor supervisión.
Según Axios, ese mismo día, cuando le preguntaron a quién quería como responsable de la inteligencia artificial, Trump calificó a Clayton de «buen hombre».
El peso interno del asunto
No todo es entusiasmo: la apuesta de Trump por la IA ha generado una oposición creciente entre los votantes, que temen que los nuevos centros de datos eleven los precios de la energía y que la rápida adopción de la tecnología perturbe significativamente el mercado laboral. De cara a las elecciones de mitad de mandato, la IA se convirtió en un tema clave en las contiendas que determinarán el control de ambas cámaras del Congreso.
A las dudas sobre la disrupción económica se sumó la preocupación de que la IA pueda representar un riesgo catastrófico, evidenciada por una serie de importantes brechas de seguridad protagonizadas por agentes de IA descontrolados. El debate lo impulsó Amodei con un ensayo de 3.800 palabras publicado el 12 de septiembre, en el que abogó por un desarrollo más pausado de la tecnología y una mayor regulación gubernamental.
Una encuesta de la Universidad de Quinnipiac, publicada el miércoles, reveló que una gran mayoría de los estadounidenses encuestados se mostró a favor de exigir a las empresas de IA el cumplimiento de estándares de seguridad independientes, incluso si eso implica ralentizar el desarrollo. Además, el 72 % de los encuestados se opone a la construcción de un nuevo centro de datos en su comunidad, un aumento frente al 65 % registrado en marzo.
Trump ha desestimado los temores expresados por Amodei y otros líderes de Silicon Valley, calificándolos de «farsa», e instó al país a seguir adelante con la construcción de centros de datos. El presidente y sus aliados han insistido en que las leyes de responsabilidad civil vigentes ofrecen suficiente protección y mantienen su postura de no intervención para preservar el liderazgo de Estados Unidos sobre China en esta tecnología.