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domingo, 4 de octubre de 2026 Noticias de Colombia y el mundo.

Acicalamiento compulsivo en gatos: señales de alerta y qué hacer

El lamerse es parte natural del día a día de un gato, pero cuando se vuelve obsesivo puede provocar zonas sin pelo, heridas en la piel e infecciones. Estas son las causas más comunes y las pautas para tratarlo.
Escrito por Redacción Web 20 septiembre, 2026
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Gato lamiendo su pelaje mientras descansa en casa, una conducta natural que puede volverse compulsiva

Foto: realfish / Unsplash

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Dedicar varias horas al día a lamerse es parte de la rutina natural de cualquier gato: les permite mantener la higiene del pelaje, eliminar parásitos externos, regular la temperatura corporal y liberar endorfinas. El problema aparece cuando esa actividad sobrepasa los límites habituales y se convierte en una fijación constante: deja de ser un hábito saludable y se transforma en un trastorno del comportamiento conocido como acicalamiento compulsivo o alopecia psicógena felina.

Se trata de un comportamiento repetitivo, desmedido e incontrolable, en el cual el felino se lame, muerde, jala o arranca el pelo de forma sistemática. A diferencia de la limpieza común, esta conducta busca aliviar estados de ansiedad, estrés, frustración o malestar físico. La fricción constante de la lengua sobre la piel termina provocando una pérdida de pelaje progresiva y, en casos avanzados, lesiones severas como irritación, heridas abiertas e infecciones secundarias.

Causas emocionales y médicas

Para abordar el problema de forma precisa, es indispensable distinguir entre los detonantes emocionales y las afecciones médicas subyacentes. Los felinos son animales de costumbres rígidas y altamente sensibles a los cambios en su entorno: situaciones como mudanzas, la llegada de una nueva mascota o integrante al hogar, obras en la vivienda, alteraciones de la rutina o la falta de enriquecimiento ambiental pueden desencadenar altos niveles de estrés. El gato recurre al lamerse repetitivo como mecanismo de autorregulación emocional.

Pero no toda pérdida de pelo se debe a problemas emocionales. Dolencias físicas como la dermatitis alérgica por picadura de pulga, alergias alimentarias, infecciones por hongos, presencia de parásitos o dolores localizados en articulaciones y tracto urinario también pueden motivar que el animal se lama insistentemente en la zona afectada para mitigar el dolor o el prurito.

Señales que delatan el problema

Entre las manifestaciones físicas destaca la pérdida de pelaje simétrica, un rasgo distintivo de la alopecia psicógena en el que aparecen zonas calvas o con el pelo notablemente corto y roto, ubicadas frecuentemente en el abdomen, los flancos, la cara interna de los muslos y el lomo.

También suele observarse una conducta obsesiva e ininterrumpida: el gato se lame con una frecuencia e intensidad desproporcionadas y le cuesta detener la acción incluso ante estímulos externos, juegos o llamados. Esta ingesta excesiva de pelaje aumenta las bolas de pelo, eleva los episodios de regurgitación o vómitos y conlleva mayor riesgo de obstrucciones intestinales.

El lamerse desmedido genera, además, lesiones en la piel como enrojecimiento, costras, descamación o heridas expuestas en las áreas afectadas. A ello suelen acompañarse cambios en el comportamiento general: el animal puede mostrarse inquieto, irritable, asustadizo o, por el contrario, aletargado y menos dispuesto a interactuar.

Diagnóstico y tratamiento

Ante la sospecha de acicalamiento compulsivo, el primer paso es acudir al médico veterinario. El profesional realizará las pruebas clínicas correspondientes —raspados cutáneos, citologías o análisis de sangre— para descartar primero cualquier patología orgánica, parasitaria o alérgica.

Una vez confirmado que el origen es puramente conductual, el abordaje se enfoca en modificar el entorno y reducir los factores de estrés. Implementar rutinas diarias estables, proporcionar juegos interactivos, instalar rascadores y zonas en altura, y emplear difusores de feromonas sintéticas suelen ser estrategias eficaces. En casos severos o crónicos, el especialista en etología felina evaluará la conveniencia de prescribir tratamiento farmacológico para controlar la ansiedad del animal.

El acicalamiento es una conducta natural en los felinos y un mecanismo que los ayuda a regular sus emociones. La clave está en el equilibrio: cuando el lamerse deja de ser higiene y se vuelve una fijación que daña la piel, la mascota necesita ayuda profesional.

Resumen de la noticia

El acicalamiento compulsivo, también llamado alopecia psicógena felina, es un trastorno del comportamiento en el que el gato se lame, muerde o arranca el pelo de forma repetitiva para aliviar ansiedad, estrés o malestar físico. Con el tiempo puede causar pérdida de pelaje, heridas e infecciones. Las causas pueden ser emocionales —mudanzas, cambios en la rutina, nuevas mascotas— o médicas, como alergias, hongos o dolor localizado. El primer paso ante la sospecha es la consulta veterinaria para descartar patologías antes de abordar el componente conductual.

En pocas palabras

  • Pérdida de pelaje simétrica en abdomen, flancos, muslos y lomo: señal distintiva de alopecia psicógena
  • Causas emocionales: mudanzas, llegada de mascotas, obras o cambios de rutina
  • Causas médicas: dermatitis alérgica por pulgas, alergias alimentarias, hongos, parásitos o dolor
  • El exceso de pelo ingerido aumenta las bolas de pelo y el riesgo de obstrucciones intestinales
  • El tratamiento puede incluir rutinas estables, enriquecimiento ambiental, feromonas y, en casos severos, fármacos

¿Por qué importa?

Distinguir entre estrés y una enfermedad dermatológica puede evitar lesiones graves e infecciones en la mascota, y orientar al dueño sobre cuándo la conducta deja de ser normal y requiere atención veterinaria.

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