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domingo, 4 de octubre de 2026 Noticias de Colombia y el mundo.

Agua y sombra: claves para evitar la deshidratación infantil en días de calor

Los niños pueden perder líquidos rápidamente durante el juego y las altas temperaturas. Estas son las señales de alerta y las recomendaciones para mantener una hidratación adecuada.
Escrito por Redacción Web 3 octubre, 2026
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Niño tomando agua al aire libre durante una jornada de altas temperaturas

Foto: Sushanta Rokka / Unsplash

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La deshidratación infantil puede avanzar rápidamente durante los días de calor, sobre todo cuando los niños pasan varias horas jugando, montando bicicleta o practicando algún deporte. Ofrecer agua con frecuencia, buscar espacios de sombra y observar cambios en su comportamiento son medidas sencillas para reducir el riesgo.

El agua participa en procesos esenciales del organismo, como la regulación de la temperatura, el transporte de nutrientes, la circulación y la eliminación de desechos. Cuando el cuerpo pierde más líquido del que recibe, comienza un desequilibrio que puede progresar hasta la deshidratación.

El agua debe ser la bebida principal

Para un niño sano que necesita hidratarse durante un día caluroso, el agua debe ocupar un lugar central. Las gaseosas, los jugos y otras bebidas azucaradas no son necesarias para resolver la hidratación cotidiana.

Las soluciones de rehidratación oral cumplen una función médica específica: ayudan a reponer agua y electrolitos cuando existen pérdidas asociadas con episodios como diarrea y vómito. Por esa razón, no deberían convertirse en una bebida rutinaria para cualquier niño que tenga calor.

Los menores no siempre reconocen o comunican a tiempo que necesitan beber. Por eso, en jornadas de altas temperaturas no conviene esperar únicamente a que manifiesten sed. Ofrecer pequeñas cantidades de agua de manera periódica puede ayudar a reponer los líquidos que se pierden con la sudoración.

Una referencia que no sirve para todos los niños

Como ejemplo, un niño sano de 5 años y cerca de 18 kilogramos podría distribuir durante el día unos 150 mililitros de agua al levantarse, otra cantidad similar durante la mañana, entre 150 y 200 mililitros con el almuerzo, unos 150 mililitros en la tarde, otros 150 mililitros durante el juego y entre 150 y 200 mililitros con la cena.

Ese esquema permitiría alcanzar aproximadamente entre 900 y 1.000 mililitros de líquidos provenientes de bebidas, además del agua presente en frutas, verduras, sopas y otros alimentos. Sin embargo, es solo una referencia: el peso, la actividad física, la temperatura, la humedad y el tiempo de exposición al sol cambian las necesidades de cada menor.

Señales de alerta durante los días de calor

La disminución de la frecuencia de la orina, una orina más concentrada, la boca seca, la irritabilidad, la somnolencia, la debilidad, el mareo y los cambios de comportamiento pueden indicar una alteración en el estado de hidratación.

Si aparece confusión, dificultad para despertar al niño, un deterioro marcado del estado general o una temperatura corporal muy elevada después de la exposición al calor, la situación requiere atención médica inmediata.

En Colombia, las condiciones ambientales pueden variar entre regiones y modificar la cantidad de líquido que pierde un niño. Ante dudas sobre cuánto debe beber, qué producto ofrecer o si realmente está hidratado, lo más adecuado es consultar a un profesional de la salud.

Resumen de la noticia

Durante los días calurosos, los niños pueden deshidratarse rápidamente, especialmente cuando juegan o realizan actividad física durante varias horas. El agua debe ser la bebida principal para un niño sano, mientras que las soluciones de rehidratación oral tienen un uso médico específico y no deben ofrecerse como bebida rutinaria. La reducción de la orina, la boca seca, la irritabilidad, la somnolencia y el mareo son señales de alerta. Ante confusión, dificultad para despertar o una temperatura corporal muy elevada, se requiere atención médica inmediata.

En pocas palabras

  • El agua debe ser la bebida principal durante la hidratación cotidiana
  • Las bebidas azucaradas no son necesarias para mantener hidratado a un niño sano
  • La disminución de la orina, la boca seca y la somnolencia son señales de alerta
  • Un ejemplo de hidratación para un niño de 5 años no reemplaza la valoración profesional

¿Por qué importa?

Las altas temperaturas y el juego prolongado pueden aumentar la pérdida de líquidos en los niños. Reconocer las señales tempranas permite actuar antes de que la deshidratación se convierta en una urgencia.

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