En el Barrio Obrero de Cali, la salsa se escucha en clubes y salones de baile, pero también se conserva en discos, fotografías, trajes, relatos y recetas populares. Un recorrido por el sector permite encontrar espacios que mantienen activa la memoria musical de la ciudad.
La historia del barrio comenzó en 1919, cuando el Acuerdo Municipal número 31 dio origen al primer sector planificado para los trabajadores del Ferrocarril del Pacífico. A mediados del siglo XX, el traslado de las zonas de tolerancia hacia los límites del sector transformó sus dinámicas sociales y de entretenimiento. Con la rumba y las verbenas llegaron también los discos que entraban al país por mar y continuaban su recorrido en tren.
Melassa Club y los discos que cuentan una historia
En la esquina de la calle 25 con carrera 11B, Melassa Club funciona como una de las puertas de entrada al circuito cultural y turístico del barrio. El espacio fue creado por Wilman Hernán Tavera, conocido como Julián Salsa, y reúne cada tarde a coleccionistas y melómanos que intercambian discos, canciones, historias y conocimientos.
Su colección supera los mil acetatos relacionados con la historia de la salsa en Colombia. La visita también incluye bebidas y platos tradicionales de la cocina vallecaucana. Dirección: carrera 11B # 24-59.
El club ha compartido registros de su actividad y de la cultura salsera del sector:
Museos para recorrer la memoria de la salsa
A pocos pasos se encuentra el Museo de la Salsa, cuyas paredes reúnen fotografías, afiches y recuerdos de artistas y personajes vinculados con este género. El recorrido está organizado por países y pasa por escenas de Puerto Rico, Panamá, Estados Unidos, Cuba y Colombia.
El museo conserva el legado de Carlos Alfredo Molina, quien comenzó en 1968 a fotografiar a los visitantes ilustres del barrio. Su archivo supera las 40.000 fotografías. Actualmente, su hijo, Carlos Molina, abre las puertas del lugar y acompaña a los visitantes durante el recorrido. Dirección: carrera 11B # 24-44.
El Museo Raíces de Nuestra Herencia es otra parada para comprender la evolución de la salsa caleña, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de Colombia. El espacio conserva y enseña elementos como la percusión, el baile y otras tradiciones asociadas con el estilo salsero de la ciudad.
Además de sus espacios para bailar y de las presentaciones de profesionales, el museo propone una experiencia basada en fotografías, discos y relatos sobre la llegada de la salsa a Cali, su arraigo en los barrios y la construcción de una identidad propia. Dirección: carrera 11B # 24-43.
Uno de los registros audiovisuales del recorrido muestra este espacio dedicado a la memoria cultural del barrio:
La salsa también se viste y se baila
En la esquina de la carrera 11B con la calle 23 está la sastrería de Diego Possú, conocido como Michino. Durante 55 años ha confeccionado pantalones, trajes y vestidos para quienes salen a bailar. Aprendió el oficio de su padre, quien vistió a figuras como Piper Pimienta, Daniel Santos y Bienvenido Granda.
El establecimiento funciona además como un punto de encuentro para los habitantes del barrio. Allí, entre música, conversaciones y baile, la sastrería se conecta con una tradición salsera que pasa de una generación a otra.
La Selecta, ubicada en la calle 22A # 11D-06, combina salsa y fútbol. Sus paredes están decoradas con camisetas de distintos equipos, varias de ellas autografiadas por jugadores reconocidos. Los objetos deportivos y la selección musical acompañan las noches de baile.
El recorrido puede terminar en La Matraca, en la carrera 11 # 22-80. El lugar comenzó hace 59 años como una tienda familiar y, con el tiempo, se convirtió en uno de los salones de baile más representativos de Cali. Aunque el tango y la milonga tienen un lugar central, también suenan salsa y otros ritmos tropicales.
Comida popular para cerrar la noche
En la esquina de la calle 22A con carrera 11D funciona un pequeño local sin nombre reconocido por sus aborrajados, que llegan frescos debido al movimiento constante de clientes. También se ofrecen papas rellenas de carne desmechada, ají, salchichones y otras preparaciones fritas.
En el Barrio Obrero, la salsa no se limita a sonar en una pista. Se colecciona en acetatos, permanece en fotografías, se expresa en la ropa, se aprende en el baile y se comparte alrededor de una mesa.