El dolor de las madres de los desaparecidos del conflicto armado en Colombia llega a la sección Horizontes Latinos del Festival de Cine de San Sebastián con 'Cinco años, cuatro meses', el largometraje de los colombianos Juan Miguel Gelacio y Esteban Hoyos García, que compite por el premio de esa sección y que se conocerá el sábado 26 de septiembre.
La película es una ficción centrada en la historia de una madre que busca a su hijo, uno de los casi 140.000 desaparecidos del conflicto colombiano, y conectó con el público del festival español, en donde los directores la calificaron como una historia urgente en estos momentos .
La historia de Martha
Martha, interpretada por Jenny Nava, no solo perdió a su hijo mayor: hasta hoy desconoce qué le sucedió. Tras exhumaciones, informes, formularios y pruebas, encuentra en un grupo de mujeres su última esperanza para soportar el dolor de la ausencia.
El contexto que rodea a la historia es el de los 'falsos positivos': civiles ejecutados extrajudicialmente, supuestamente a manos de miembros del Ejército, y presentados como guerrilleros dados de baja, con lo que las cifras de bajas enemy se inflaban.
Aunque el conflicto colombiano ha tenido múltiples responsables, los cineastas decidieron centrarse en los crímenes institucionales: «Nos parece especialmente cruel y violento que un Estado, que debería proteger a sus ciudadanos, los esté asesinando para presentarlos como un triunfo de una guerra», señalan.
Memoria y cambio político
Los directores contaron a EFE que, cuando iniciaron el proyecto, buscaban «visibilizar la memoria» de las víctimas, pero que el reciente cambio de Gobierno en Colombia «dio un nuevo sentido» a la película: con la llegada de la ultraderecha al poder, sintieron la urgencia de recordar los asesinatos del Estado.
Desde su visión, el nuevo Gobierno tiene «un discurso parecido al de Uribe en el tema de la lucha contra la violencia» y el nuevo presidente de Colombia, mencionado como Abelardo de la Espriella, busca intensificar la ofensiva contra lo que queda de las antiguas guerrillas y contra la delincuencia, sin sopesar los efectos de una guerra abierta sobre la sociedad civil.
«Es una política muy peligrosa», añadó Hoyos, para quien la memoria de los horrores que vivieron las familias hace dos décadas es necesaria.
Del cortometraje al largometraje
El proyecto nació hace unos años de la experiencia de Gelacio en la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD). Su primer objetivo era «acercar esas cifras frías a que las personas entiendan y sientan algo cercano a lo que sienten estas madres».
Gelacio realizó primero un cortometraje y, tras ganar un fondo, sumó al codirector Hoyos y transformaron el proyecto en un largometraje en un proceso de casi cuatro años.
Durante su desarrollo, la película fue premiada en la sección de industria de San Sebastián bajo el título original 'A la hora de poner la mesa ya no éramos cinco', y ahora, ya rebautizada, aspira al galardón de Horizontes Latinos.
Los directores insisten en el retrato humano por encima del mensaje político: «La película tiene carga política, pero quiere ser básicamente un retrato humano, y mostrar el dolor y la vulnerabilidad», explica Gelacio, mientras Hoyos añade que muestra el desafío de seguir buscando a los hijos «en un Estado que no les da apoyo y que las tiene olvidadas».