Una prenda puede permanecer entre uno y tres meses a precio completo antes de comenzar a venderse con descuento, de acuerdo con un reporte de FashionAI sobre el ciclo comercial de la moda. El tiempo depende de factores como la demanda, la categoría y la velocidad con la que se renueva el catálogo.
El análisis divide la vida de una referencia en cuatro etapas: entrada al catálogo, permanencia a precio pleno, periodo de rebaja y salida del inventario. No todas las prendas atraviesan esas fases al mismo ritmo.
Las categorías que conservan mejor su precio
Entre el 44 % y el 58 % de las prendas de algunas categorías logra sostener su valor inicial. En este grupo aparecen productos sin talla o de talla única, además de referencias que no pierden vigencia rápidamente y suelen reponerse en lugar de liquidarse, como accesorios, bisutería, bodysuits, jumpsuits y pijamas.
Otro grupo, que representa entre el 60 % y el 73 % del catálogo, tiene una rotación considerada normal: aproximadamente seis o siete de cada diez prendas terminan rebajadas. Allí se encuentran camisetas, shorts, vestidos, suéteres, pantalones, faldas y tops.
Competencia y variedad de tallas aceleran las rebajas
Las categorías con mayor proporción de descuentos —entre 76 % y 87 %— incluyen camisas, blazers, tenis, botas y jeans. El reporte relaciona este comportamiento con las curvas de tallas amplias, la competencia y la existencia de productos similares entre distintas marcas.
FashionAI también estima que el 33,3 % de las prendas permanece en rebaja durante un tercio de su vida comercial. Eso no significa que todas las categorías necesiten descuentos para venderse.
La ropa infantil tiene una dinámica diferente: su vida en el mercado es más corta y puede venderse sin rebaja porque los niños cambian de talla aunque la prenda todavía conserve vigencia. En la ropa para adultos, en cambio, el precio puede influir más en la decisión de compra.