Antes de convertirse en uno de los gestores de conciertos más reconocidos del país, Julio Correal fue ingeniero civil y vivió una de las experiencias más duras de su vida en el Catatumbo. En una entrevista con el programa Los hombres sí lloran, conducido por el actor Juan Pablo Raba, el empresario contó que fue secuestrado durante tres días por un grupo armado en la década de 1980 y que dos de sus compañeros murieron en ese episodio.
Correal inició su trayectoria en proyectos de infraestructura energética, entre ellos obras del oleoducto Caño Limón-Coveñas y labores en El Cerrejón, en La Guajira. Fue asignado a una estación de bombeo de petróleo en la inspección de Orú, en la zona del Catatumbo, Norte de Santander.
El contraste entre el campamento y el entorno era, según su relato, abismal. “Nosotros vivíamos en un campamento con todas las de la ley; pero yo salía del campamento y era una miseria”, afirmó. Durante esa etapa buscó acercarse a los habitantes de la zona, una relación que él mismo reconoce como decisiva: “Me hice amigo de la comunidad; me robaba el ACPM para la planta de energía del pueblo”.
El secuestro de los cinco ingenieros
La calma de la zona se rompió con la llegada de grupos armados, que derivó en la retención ilegal de un grupo de profesionales. “Hubo un secuestro masivo de ingenieros y nos llevaron a cinco. Yo estuve tres días secuestrado y me llevaron como intérprete”, relató Correal.
El episodio dejó consecuencias fatales. “De esos que se llevaron, dos murieron y uno era el jefe del campamento”, contó el empresario. Se trataba de Ed Soul, un ciudadano estadounidense vinculado a la firma contratista Bechtel, quien, según el relato de Correal, presentó graves complicaciones de salud por las exigencias físicas del traslado y las condiciones de alimentación en la zona.
Pese a la crisis, la operación en la estación de bombeo continuó y Correal reasumió sus labores de campo. Tiempo después, contactos locales le advirtieron sobre la planeación de una nueva acción armada, esta vez orientada a secuestrar a otros tres profesionales.
Ante la inminencia del riesgo, el ingeniero avisó a las directivas de la compañía. La respuesta fue una evacuación general de emergencia del personal y el cierre definitivo de las actividades en el área.
Esa etapa de cinco años en la ingeniería de perforación y obras de campo llegó a su fin a comienzos de los años 90. Correal recibió una oferta para vincularse a la gestión de espectáculos musicales masivos y reorientó su carrera hacia la industria del entretenimiento y la gestión cultural en Colombia.