Monstruo: La historia de Lizzie Borden, la nueva serie de suspenso de Netflix, escaló hasta el primer puesto entre las producciones más vistas en 16 países y acumuló 12,1 millones de visualizaciones durante su primera semana en la plataforma.
La ficción se estrenó el 17 de septiembre, tiene ocho episodios y está protagonizada por Ella Beatty, en el papel de la histórica Borden. Es la cuarta entrega de la antología criminal creada por Ryan Murphy e Ian Brennan.
La trama reconstruye el caso de Borden, acusada de asesinar a su padre y a su madrastra en Massachusetts, Estados Unidos, en 1892. Fue declarada inocente en el juicio celebrado al año siguiente, pero el crimen continúa rodeado de interrogantes.
Los desajustes con la historia real
En la pantalla, la relación sentimental que la ficción plantea entre Borden y Bridget Sullivan —la empleada doméstica de la familia, interpretada por Vicky Krieps— ha sido uno de los puntos más cuestionados: no existen pruebas históricas que confirmen ese vínculo, ni que las dos hayan participado juntas en los asesinatos.
Hay otros desajustes con los registros. Nance O'Neil, actriz que en la serie aparece vinculada al proceso judicial, conoció a Lizzie varios años después de los hechos. La trama incorpora además una conexión con la asesina Aileen Wuornos que no corresponde a los hechos documentados.
Las cifras confirman el interés que siguen despertando las producciones basadas en crímenes reales. Su éxito deja, de paso, una discusión abierta sobre las licencias creativas de este tipo de contenidos y sobre la importancia de distinguir entre los acontecimientos comprobados y los recursos narrativos que se usan para entretener.