El cineasta chileno Patricio Guzmán, una de las voces más importantes del documental latinoamericano, falleció la madrugada de este martes a los 85 años en un hospital de París, según confirmó la Academia de Cine de Chile. Fuentes próximas a la familia indicaron que el director se sintió mal el lunes, con mucha fiebre, y murió de un paro cardiorrespiratorio.
Radicado en Francia desde hace más de cuatro décadas, Guzmán vivió gran parte de su vida en el exilio, entre Cuba, España y Francia. Nacido en Santiago en 1941, realizó más de una veintena de películas, la mayoría documentales, con las que exploró la memoria social y política de su país.
Una cámara para retratar la Unidad Popular
Su interés por el cine nació temprano: a los 14 años exploraba el formato de 8 milímetros con un grupo de amigos. En 1960 ingresó a la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile y luego estudió en la Facultad de Filosofía y Humanidades. A finales de esa década llegó a la Escuela Oficial Cinematográfica de Madrid, donde el documental 'Morir en Madrid' (1963), de Frédéric Rossif, le causó una profunda impresión.
Guzmán estaba decidido a registrar el proceso de la Unidad Popular (1970-1973) liderado por Salvador Allende. 'El primer año' (1972) fue el primer fruto de ese impulso: el cineasta francés Chris Marker lo vio en un viaje a Santiago y terminó ofreciéndose a comprar y financiar su proyecto. Esa película se convirtió en la primera piedra de su obra mayor.
“Yo tenía la voluntad de retratar Chile, me gustaba mostrar el conjunto de ese país que nadie conocía, pero cuando entra la política, mucho más, porque cuando Allende es elegido, dije esta es la oportunidad de dar a conocer Chile a través de él”, recordó Guzmán en una entrevista de 2016 con el programa español 'La Tuerka'.
La trilogía 'La batalla de Chile' (1975-1979) —'La insurrección de la burguesía', 'El golpe de Estado' y 'El poder popular'— se convirtió en una referencia del documental político internacional. Las cintas llevan la mirada del camarógrafo Jorge Müller, militante del MIR que, junto a su pareja, la actriz Carmen Bueno, permanece en calidad de detenido desaparecido. Por la represión de la dictadura de Augusto Pinochet, las películas tuvieron que salir clandestinamente del país y ser enviadas en barco a Estocolmo para luego difundirse en salas europeas.
La memoria como territorio
Aun radicado en Francia desde 1980, Guzmán nunca dejó de situar en el centro de su obra la memoria chilena. 'Nostalgia de la luz' (2010), 'El botón de nácar' (2015) y 'La Cordillera de los Sueños' (2019) forman una trilogía que conecta la búsqueda de los detenidos desaparecidos con el desierto de Atacama, el agua y el exterminio de los pueblos originarios en la Patagonia, y la Cordillera de los Andes como testigo de la identidad chilena.
Su último documental, 'Mi país imaginario' (2022), registró la ola de protestas que sacudió a Chile desde octubre de 2019 y puso el foco en el rol de las mujeres y del movimiento feminista en los cambios sociales del país.
La obra de Guzmán recibió múltiples reconocimientos, entre ellos el Oso de Plata de la Berlinale, el Premio Goya a la mejor película iberoamericana, el Ojo Dorado del Festival de Cannes y el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales de Chile.