Después de más de 20 años sin campanadas, el reloj de la Alcaldía de Santa Cruz de Mompox volvió a funcionar. La restauración recuperó una señal que durante generaciones marcó las horas, las celebraciones religiosas y algunos momentos importantes de la vida cotidiana en la ciudad.
El trabajo se realizó en marzo de 2026 con la llegada del maestro relojero alemán Tobías Vogler, quien intervino el mecanismo durante tres semanas. La reparación tuvo un costo cercano a 5 millones de pesos y permitió poner nuevamente en marcha uno de los tres relojes históricos que permanecían detenidos.
Vogler también revisó los mecanismos de las iglesias de Santa Bárbara y San Francisco. Ambos requieren nuevas inversiones antes de volver a funcionar, por lo que Mompox todavía no recupera por completo el paisaje sonoro que acompañó a sus habitantes durante décadas.
Una reparación condicionada por el clima
La restauración de estos relojes exige mucho más que limpiar piezas y lubricar engranajes. La temperatura promedio de Mompox ronda los 29 grados centígrados, un factor que puede dilatar los metales y afectar la precisión de los mecanismos.
Por eso, el relojero tuvo que revisar cada componente, calibrar el sistema y alinear las pesas con precisión. El objetivo era adaptar mecanismos construidos hace décadas o incluso siglos a las condiciones del lugar donde han permanecido durante generaciones.
El conocimiento debe quedarse en el territorio
El proyecto hace parte del programa Senior Expert Contact, impulsado por Swisscontact con respaldo de la cooperación suiza. La iniciativa busca llevar conocimientos especializados a territorios donde ciertos oficios son difíciles de encontrar, pero también formar a personas que puedan mantener los equipos en el futuro.
Junto a Vogler participaron habitantes y entidades locales, entre ellos Luis Echavez, aprendiz del SENA, además de integrantes de la Escuela Taller El Boga, la Alcaldía, las secretarías de Turismo y Cultura y de Planeación e Infraestructura, las parroquias y la Escuela Normal Superior.
La colaboración también incluyó apoyos de la comunidad. Una vecina prestó su ferretería y sus herramientas para facilitar la reparación, mientras la Escuela Taller El Boga ayudó a poner en marcha el proyecto y ofreció hospedaje al especialista alemán.
Patrimonio y nueva experiencia turística
Las campanadas de los relojes de Mompox no solo indicaban la hora. También anunciaban el inicio de las eucaristías y, en otros momentos de la historia, servían como alerta durante situaciones de guerra o cuando fallecía una persona reconocida.
La recuperación busca preservar esa memoria sonora y vincularla con una nueva experiencia para los visitantes. La Fundación Bancolombia se sumó al proceso para acompañar el diseño de una propuesta turística construida con actores de los sectores cultural, creativo y turístico del municipio.
Mompox ya cuenta con una actividad turística asociada a su patrimonio religioso, arquitectónico y cultural. El municipio forma parte de los diez destinos religiosos priorizados por el Gobierno Nacional y ha registrado ocupaciones hoteleras de hasta el 100 % en algunas temporadas.
La edición 2025 del Festijazz también mostró el impacto de la cultura en la economía local: el evento generó un impacto estimado de 15.329 millones de pesos, de los cuales cerca de 8.932 millones correspondieron a alojamiento y servicios de comida.
El reloj de la Alcaldía ya volvió a marcar las horas. La recuperación de los mecanismos de Santa Bárbara y San Francisco dependerá de que las instituciones y la comunidad consigan los recursos necesarios para completar el proyecto.