Adriana Cárdenas concluyó su ciclo como gerenta general de Visa Colombia después de cinco años al frente de la compañía, una etapa marcada por el crecimiento de los pagos digitales y las iniciativas para acercar los servicios financieros a pequeños comercios y emprendedores.
El salto más visible fue en los pagos sin contacto. En agosto de 2020, apenas el 20 % de las transacciones se realizaban bajo esa modalidad; hoy la cifra supera el 90 %. El sistema permite pagar al acercar una tarjeta, un celular u otro dispositivo al datáfono, sin necesidad de insertar la tarjeta.
Visa no es un banco y no entrega directamente las tarjetas: es una compañía tecnológica que conecta bancos, comercios y usuarios a través de una red de pagos, es decir, aporta la infraestructura para que las transacciones puedan realizarse.
Los avances de la gestión
Entre los avances del periodo está la expansión de la tokenización, una tecnología que reemplaza los datos reales de la tarjeta por un código digital único para proteger la información durante cada transacción. Esa herramienta facilitó el desarrollo de billeteras digitales y otras formas de pago electrónico.
La compañía también incorporó inteligencia artificial para detectar operaciones con posible riesgo de fraude: los sistemas analizan las transacciones en segundos y pueden bloquear movimientos sospechosos sin afectar, en lo posible, las compras legítimas.
Uno de los proyectos más recientes fue la migración de Nequi a Pismo, la plataforma de procesamiento en la nube de Visa. Con ese proceso, más de seis millones de cuentas del neobanco pasaron a operar sobre esa infraestructura tecnológica.
Además, Colombia se convirtió durante este periodo en un centro de desarrollo tecnológico para Visa: desde Bogotá, cientos de profesionales trabajan en soluciones que se usan en otros mercados.
El reto pendiente: la economía informal
Uno de los principales desafíos que deja la industria sigue en los pequeños comercios. En el país hay más de 13 millones de personas y negocios vinculados a la economía informal, muchos de los cuales todavía no cuentan con herramientas para aceptar pagos digitales.
Frente a esa brecha, Visa, junto con la Fundación Caja Social y la iniciativa Work for Progress, destinó tres millones de dólares a proyectos en comunidades vulnerables de Cartagena, dirigidos a pequeños emprendimientos de reciclaje y productividad local.
Para Cárdenas, el desafío ahora es seguir reduciendo las barreras de acceso a la tecnología y fortalecer la educación financiera digital, para que más personas y negocios puedan incorporarse a este sistema.