Bogotá quiere que los congresos, las ferias y las convenciones dejen de ser solo negocio para convertirse en la puerta de entrada de más visitantes nacionales e internacionales. La capital tiene en el turismo de reuniones uno de sus principales activos, y hoteles, recintos de eventos y operadores turísticos trabajan articulados para ampliar su impacto en la economía local.
El ecosistema más claro está en el corredor de Corferias. El Hilton Bogotá Corferias fue el primer hotel de América Latina en hacer parte del Distrito de Ferias, junto al centro de convenciones Ágora y la corporación de ferias. Esa cercanía permite que alojamiento y eventos funcionen conectados, sin grandes desplazamientos para el visitante.
“La principal contribución ha sido consolidar un ecosistema en el que alojamiento, eventos y conectividad funcionan de manera integrada”, señala Pierre Kranzle, gerente general del Hilton Bogotá Corferias, para quien esa integración facilita tanto la operación de los organizadores como la experiencia de quienes llegan a la capital.
El efecto de cada evento trasciende los recintos. Según Kranzle, un asistente a un congreso no solo utiliza el hotel: consume transporte, restaurantes, comercio y entretenimiento, y en muchos casos extiende su estadía para conocer la ciudad o regresa después con familiares.
Las ventajas de la capital
Bogotá parte con condiciones favorables para competir en el mercado regional del turismo MICE (reuniones, incentivos, congresos y exhibiciones). Es el principal centro empresarial de Colombia, cuenta con una amplia oferta hotelera, infraestructura para grandes eventos y conectividad aérea nacional e internacional, a la que se suma una oferta cultural y gastronómica capaz de complementar las agendas de negocios.
El reto, advierte el hotelero, es convertir esas fortalezas en una experiencia integral. “No basta con tener infraestructura; debemos ofrecer experiencias integrales y competitivas”, dice Kranzle, quien considera necesario seguir avanzando en conectividad internacional, movilidad, articulación de la cadena turística y promoción internacional de Bogotá como destino para reuniones.
Del viajero de negocios al turista
Otro desafío es que quienes llegan por trabajo también descubran el destino. La apuesta de los hoteles es funcionar como puerta de entrada a la oferta cultural y gastronómica, recomendando experiencias que el visitante pueda hacer antes o después de sus reuniones. “La responsabilidad es mostrarles que detrás del evento existe una ciudad que vale la pena descubrir”, sostiene Kranzle, para quien la gastronomía es una de las herramientas más efectivas para acercar al viajero al país.
Sostenibilidad, un criterio que pesa
La sostenibilidad ganó terreno en las decisiones de empresas y organizadores de eventos. El Hilton Bogotá Corferias implementa acciones de eficiencia en el uso de recursos, gestión de residuos y aprovechamiento de alimentos, entre ellas una huerta urbana en la terraza desarrollada con Promotora Ambiental de Colombia, que transforma residuos orgánicos en abono y acondicionadores de suelo.
Durante el año, el hotel reporta más de 256 kilogramos de alimentos donados, 32 jornadas de entrega, ocho fundaciones beneficiadas y cerca de 18.000 raciones de comida, con un crecimiento anual de las donaciones cercano al 30 %. En lo ambiental, la operación registra una reducción del 30 % en el consumo energético, disminución de emisiones de CO₂ y eliminación de los plásticos de un solo uso: no utiliza botellas plásticas y ofrece agua en envases de vidrio.
Para Kranzle, estas medidas responden a un cambio en las expectativas de los clientes corporativos, para quienes la sostenibilidad dejó de ser un elemento adicional y pasó a ser un criterio relevante al momento de elegir proveedores y destinos para sus eventos.
De cara a los próximos años, el gerente considera que Bogotá debe fortalecer la articulación entre los actores de la ciudad y avanzar en conectividad, infraestructura, seguridad, movilidad, sostenibilidad, talento y promoción internacional. Su apuesta es que la capital pase de ser reconocida como un destino para reuniones y negocios a uno donde “vale la pena hacer negocios, reunirse y quedarse para descubrir todo lo que tiene para ofrecer”.