La Regasificadora de Cartagena presentó el viernes 25 de septiembre una falla en uno de sus trenes de regasificación, lo que obligó a detener parte de su operación. Tras el incidente arrancó un racionamiento programado que rigará hasta el 1 de octubre de 2026, con el principal riesgo concentrado en los industriales, quienes podrían ver reducidas las cantidades de gas disponibles para garantizar la continuidad de sus operaciones.
El resto del sistema seguirá abastecido: hogares, pequeños comercios, refinerías, gas vehicular y generadores térmicos —claves para la generación eléctrica del país— conservan el suministro, de modo que el racionamiento está dirigido al sector industrial.
El docente de la Universidad de los Andes, Sergio Cabrales, explicó que la falla operativa redujo temporalmente la capacidad de la planta de 475 millones de pies cúbicos diarios a 400 millones, y generó una restricción de 15 Giga BTU sobre la demanda contratada con gas importado. "El racionamiento permanecerá vigente hasta que SPEC declare superadas las causas originarias y el Ministerio de Minas y Energía declare formalmente su terminación", manifestó Cabrales.
Felipe Bernal, miembro del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia, advirtió que además de la menor disponibilidad podría presentarse un incremento de costos y una posible restricción de producción en los sectores intensivos en energía. "La reparación resolvió una falla operativa, pero la seguridad energética exige resolver la vulnerabilidad a nivel estructural", dijo. Para el experto, la lección es que Colombia no puede depender de un solo punto para importar el gas que necesita: ante la falta de autoabastecimiento, urge mayor capacidad de importación, infraestructura de transporte y almacenamiento.
Un sistema sin respaldo
La Sociedad Portuaria El Cayao (SPEC), filial de Promigas, es actualmente el único punto de regasificación e importación de gas del país. El mercado colombiano consume cerca del 30 % de este energético vía importación, y según la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleo (Acipet) esa participación llegará a entre el 35 % y el 40 % a finales de 2026. El país dejó de ser autosuficiente en producción e importa el combustible desde 2024 para atender la demanda de hogares, comercios, industrias, refinerías y hospitales.
El Ministerio de Minas y Energía, mediante decreto, reglamentó que el suministro de gas no podrá contratarse a precios superiores a los pactados inicialmente por los compradores, una instrucción que regirá hasta que SPEC declare superadas las causas del problema y su administración determine que la contingencia terminó.
La Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas) sostuvo que la coyuntura revela la importancia de diversificar el abastecimiento, una vulnerabilidad que el gremio dice advertir desde hace varios años. "Hoy tenemos una infraestructura que continúa operando de manera segura, pero una contingencia en uno de sus componentes reduce inmediatamente el margen de respuesta del sistema. Estamos operando como si fuera un carro sin llanta de repuesto: cuando falla o se pincha una rueda, tenemos pocas alternativas para continuar sin afectar el servicio", aseguró su presidente, Luz Stella Murgas.
El Niño, Canacol y las nuevas plantas
La situación es más sensible porque Colombia ya atraviesa el fenómeno de El Niño, que incrementaría el consumo eléctrico garantizado en parte por plantas térmicas que requieren gas importado. Sobre esa dependencia se suma la incertidumbre por Canacol, la principal productora privada de gas y de origen canadiense, que inició un proceso de reestructuración en Canadá al pedir a los tribunales de ese país cancelar sus contratos de suministro en Colombia; la Superintendencia de Sociedades tendrá la última palabra sobre la suerte de esos contratos. Productoras de ferroníquel como Cerro Matoso incluso debieron reducir a la mitad sus operaciones por falta de abastecimiento.
El alivio a corto plazo está planificado: la Regasificadora del Pacífico, en Valle del Cauca, entraría en operación el 1 de noviembre de 2026, mientras que Puerto Bahía, en Cartagena, haría lo propio a comienzos de 2027, según lo previsto. Hasta entonces, el país se juega con una sola compuerta de importación.