La industria de motocicletas espera que en Colombia se registren 1,36 millones de unidades este año, lo que representaría un crecimiento cercano al 20 % frente a los poco más de 1,1 millones registrados el año anterior. El cálculo fue presentado por Iván García, director ejecutivo de la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI.
El sector genera más de 130.000 empleos directos en toda la cadena de valor. Además, cuenta con 11 plantas de producción ubicadas en cinco departamentos y tiene presencia comercial en los 32 departamentos del país. Nueve de cada diez motocicletas que se registran en Colombia son de fabricación nacional.
La industria también destaca la llegada de fabricantes japoneses y de la India, algunos de los cuales producen en Colombia y atienden mercados como Ecuador, Perú y países de Centroamérica. La política industrial y el régimen de transformación y ensamble han impulsado la fabricación local de motopartes, accesorios y componentes.
La regulación que pide el sector
Una de las principales preocupaciones está relacionada con vehículos eléctricos de dos ruedas que ingresan o se comercializan como bicicletas, aunque algunos tienen acelerador, potencias de entre 1.000 y 3.000 vatios o alcanzan velocidades superiores a 40 kilómetros por hora.
La propuesta de la industria es que todos los vehículos automotores tengan registro, placa, conductor con licencia, seguro obligatorio y elementos de protección personal. Según sus estimaciones, podría haber más de 500.000 vehículos eléctricos de dos ruedas sin registro en Colombia, aunque no existe certeza sobre cuántos circulan ni sobre su distribución.
García también pidió mejorar los sistemas de información y el Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT), debido a que algunas categorías de vehículos no están adecuadamente diferenciadas en los reportes de siniestros. La industria considera necesario investigar con mayor profundidad las causas reales de los accidentes.
SOAT, seguridad vial y licencias por puntos
El sector sostiene que las motos nuevas salen del mercado con SOAT, pero que el principal problema está en la renovación del seguro. Por eso propuso estudiar tarifas diferenciales para los usuarios de estratos 1, 2 y 3, quienes utilizan la motocicleta como medio de transporte o herramienta de trabajo.
También rechazó que nuevas cargas económicas, como peajes para motocicletas, recaigan sobre trabajadores y campesinos que dependen de este vehículo. A su juicio, esas medidas podrían convertirse en un impuesto regresivo para las familias de menores ingresos.
En materia de seguridad vial, la Cámara señaló que el 65 % de las personas fallecidas en siniestros viales en Colombia son usuarios de motocicleta, entre conductores y acompañantes. Aunque el uso del casco supera el 90 % en ciudades principales como Bogotá, Medellín y Cali, puede caer por debajo del 50 % en periferias y zonas rurales.
Entre las propuestas de la industria está establecer una licencia de conducción por puntos, con evaluaciones teóricas y prácticas más rigurosas, además de una licencia gradual y programas de entrenamiento en frenado, maniobras de evasión y conducción segura.
La organización también considera útiles las cámaras de fotodetección cuando están ubicadas en zonas de alta siniestralidad y cuentan con señalización adecuada. El indicador de éxito, sostuvo, debería ser la reducción de infracciones, lesiones y muertes, no el aumento del recaudo.