La factura de energía volvió a golpear el bolsillo de los hogares colombianos. En agosto, con una inflación anual de 6,24%, el precio de la electricidad acumuló un encarecimiento de 7,59% y aportó 0,26 puntos porcentuales al aumento del costo de vida, según el Dane.
El escenario se complica con el fortalecimiento de El Niño. El Ideam informó que existe una probabilidad superior al 90% de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte en el último trimestre de 2026 y comienzos de 2027, y de 75% de que quede entre los episodios más intensos de los últimos 76 años. La sequía reduce el agua de los embalses y obliga al sistema eléctrico a depender más de la generación térmica, más costosa.
La meta de la CREG: así funciona el cobro por exceso
Desde septiembre opera el programa transitorio de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), que establece una meta individual de consumo calculada con el comportamiento histórico de cada usuario durante los 12 meses anteriores. Si el consumo queda por debajo del 90% de la meta, el ahorro se reconoce y puede traducirse en un saldo a favor; entre el 90% y el 110% no hay cobro adicional; y por encima del 110% se activa un recargo sobre el excedente.
El factor de cobro es de 1,30 para los estratos 1, 2 y 3; de 1,50 para los estratos 4, 5 y 6; y de 1,70 para usuarios comerciales e industriales regulados. El primer ciclo de facturación es pedagógico: muestra cuánto habría sido el cobro adicional, pero no lo aplica. El programa tiene una duración inicial de seis meses y puede prorrogarse si persisten las condiciones que lo originaron.
La propia CREG precisa que no se trata de un aumento general de la tarifa: el programa no modifica las fórmulas tarifarias y los cobros adicionales son transitorios.
El 80% del gasto no está donde uno cree
Jhony Ospina, CEO de Sagy, una startup que usa inteligencia artificial y analítica de datos para optimizar el consumo de servicios públicos, explica que la temporada seca encarece la generación: cuando los embalses bajan, "lo que toca hacer para compensar esa energía es prender centrales térmicas" y, como producir allí es más costoso, "la tarifa de energía termina subiendo".
Ante el calor, la tentación es prender más equipos, pero los expertos coinciden en que el primer paso es medir. Ospina desestima la obsesión por los llamados "vampiros" —televisores, cargadores y equipos en modo de espera—: "Eso no debe superar el 3 o 4%… No debería enfocarse es en el 80%, que es lo que es el Pareto".
Los datos de la UPME confirman esa lectura: la refrigeración representa 52% del consumo eléctrico residencial en clima templado, 49% en clima frío y 45% en clima cálido, donde la ventilación alcanza 28%. En clima frío, el calentamiento de agua representa 22%. Una nevera pesa más en el recibo que un celular conectado toda la noche, no por su potencia, sino porque funciona sin parar todo el año.
Cambios sin gastar: ducha, fugas y cocina
La ducha eléctrica concentra un consumo alto en pocos minutos, así que reducir el tiempo de baño tiene un efecto simultáneo sobre el agua y la energía. Ospina recomienda cabezales de bajo flujo y aireadores en los grifos, que pueden reducir el caudal hasta 50% según la guía de su empresa.
Las fugas son el enemigo silencioso del recibo. Para detectarlas, sugiere cerrar todas las llaves de la vivienda y observar el contador: si el registro cambia sin que nadie use el servicio, probablemente hay una fuga, a menudo en los sanitarios. "Se queda vaciando permanentemente… vuelve y llena el tanque", describe.
En la cocina, tapar las ollas, usar recipientes del tamaño de la hornilla, evitar precalentamientos largos del horno y concentrar varias preparaciones en una misma sesión reducen el desperdicio. La lavadora debe usarse con carga completa y agua fría, y la ropa secarse al aire cuando las condiciones lo permitan. En la nevera conviene revisar los empaques de las puertas, no introducir alimentos calientes y asegurar su ventilación.
Para el aire acondicionado, la recomendación es fijar el termostato en 24 °C y mantener los filtros limpios: un filtro sucio obliga al equipo a trabajar más y la suciedad de los condensadores puede aumentar el consumo entre 20% y 30%.
¿Conviene comprar un electrodoméstico eficiente?
Milena Rico Areiza, socia de Servicios Contables en Russell Bedford, propone una cuenta sencilla para decidir una compra: dividir la diferencia de precio entre el ahorro mensual esperado. "Si un electrodoméstico eficiente cuesta $600.000 más que otra alternativa y permite ahorrar $25.000 mensuales, la diferencia se recuperaría en 24 meses", explica.
La nevera antigua es la candidata más clara: un equipo moderno puede reducir el consumo más de 50% e incluso hasta 60%, según Ospina. Pero el cambio no siempre conviene: en hogares de bajos ingresos con tarifa subsidiada y consumo bajo, el tiempo de recuperación puede ser demasiado largo. "La comparación correcta no es solamente 'equipo viejo frente a equipo nuevo', sino el costo total de uso o propiedad", advierte Rico Areiza.
Maira Alejandra Garzón, directora del programa de Administración de la Universidad de San Buenaventura, añade que reducir 15% el consumo de energía y agua puede tener un efecto económico apreciable, aunque no necesariamente baja la factura total en la misma proporción, porque existen componentes fijos, subsidios y contribuciones. Para un hogar que paga $150.000 de energía y $50.000 de agua, el ahorro podría rondar los $30.000 mensuales si las tarifas se mantienen estables.
Su recomendación práctica durante la vigencia del programa: "Primero, conocer su meta. Cada factura mostrará la meta de consumo y el nivel de cumplimiento. El objetivo es quedar por debajo de 90% para aspirar al incentivo y nunca pasar de 110%".
El efecto de la sequía tampoco termina en el recibo de la casa. Garzón señala que restaurantes, comercios e industrias enfrentan mayores costos operativos que eventualmente trasladan a los precios: los alimentos ya acumulaban una inflación de 7,16% entre enero y agosto, y restaurantes y hoteles de 7,10%.
La temporada seca todavía tiene camino por delante y el programa de la CREG estará vigente al menos seis meses. La ecuación doméstica, coinciden los expertos, empieza por revisar la factura, medir el consumo real y reparar las fugas antes de culpar al aparato equivocado.