Un sismo de magnitud 8,0, con una profundidad de apenas 33 kilómetros, se registró este viernes 9 de octubre en Panamá y generó testimonios de ciudadanos que aseguran haber sentido el movimiento en Colombia. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) incluyó el evento en su boletín internacional actualizado a las 12:56 p. m., hora local.
Según el boletín actualizado número uno, el epicentro se ubicó en Pitaloza Arriba, en el sector del Pacífico panameño según el mapa divulgado por la entidad. El SGC advirtió que los datos están sujetos a cambios a medida que se conocen y procesan nuevos registros.
Por qué importan la profundidad y la magnitud
La profundidad es un dato relevante en sismología: un terremoto de gran magnitud que ocurre a una profundidad relativamente baja puede generar sacudidas fuertes en las zonas cercanas al epicentro. La intensidad que se percibe en otros territorios depende, además, de la distancia, las características del terreno y la propagación de las ondas sísmicas.
La magnitud permite dimensionar la energía liberada. Un evento de 8,0 se encuentra entre los sismos de gran tamaño y puede tener consecuencias importantes, especialmente cerca del epicentro, aunque la cifra, por sí sola, no permite determinar los daños: para evaluar los efectos hacen falta datos sobre la intensidad del movimiento en zonas habitadas, las condiciones de las construcciones y los reportes de las autoridades.
Al conocerse el reporte internacional, ciudadanos comenzaron a comentar en redes sociales que habían percibido el movimiento en Colombia; entre los testimonios figuran referencias a Medellín y otras zonas del país.
El seguimiento tras el terremoto del Chocó
El reporte se conoce mientras Colombia mantiene el seguimiento a la actividad sísmica posterior al terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto de 2026, con epicentro cerca de San José del Palmar, en el Chocó. Después de ese evento, el SGC documentó réplicas y otros movimientos, especialmente en municipios del departamento como San José del Palmar, Sipí y Litoral del San Juan.
También se han registrado temblores de menor magnitud en otras regiones, entre ellas Tolima. El seguimiento a las réplicas permite estudiar cómo evoluciona la actividad sísmica tras un terremoto de gran tamaño, aunque la ocurrencia de nuevos movimientos no significa, por sí misma, que vaya a producirse otro evento mayor.
Colombia tiene actividad sísmica por la interacción de varias placas tectónicas —entre ellas las de Nazca, Suramericana y Caribe—, una dinámica que explica los temblores en distintas regiones y por qué algunos movimientos pueden sentirse en lugares alejados de su origen.