Estos productos prometen mejorar la digestión, controlar el apetito o reducir la inflamación, pero no todos cumplen las mismas reglas. El Invima aclara cuándo un probiótico es medicamento, cuándo es alimento o suplemento, por qué los posbióticos no tienen categoría sanitaria propia en el país y qué pasa con un ejemplo concreto: la bebida Posbion.