Comprar un celular de gama alta empieza a reflejar un problema que hasta hace poco parecía concentrado en la cadena de suministro. Un reporte de DIGITIMES difundido este 2 de octubre señala que algunos modelos premium de Huawei registraron alzas de hasta US$200, un ajuste que llega cuando la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial presiona el suministro global de memoria.
El crecimiento de los centros de datos para IA está impulsando la demanda de memorias destinadas a servidores, un negocio de mayor valor para los principales fabricantes. Para el mercado de celulares, el efecto puede sentirse de dos maneras: equipos más costosos o marcas que absorban parte del incremento mediante sus márgenes.
Richard Yu, responsable del negocio de consumo de Huawei, aportó una cifra que ayuda a dimensionar la situación: la memoria añadió en promedio unos US$200 al costo de fabricación de cada equipo, aunque no precisó el periodo utilizado para calcular esa variación. Eso sí, que fabricar un celular cueste US$200 adicionales no significa que su valor comercial vaya a aumentar exactamente en la misma cantidad.
La brecha entre los Mate 80 y los Mate 90
La diferencia se observa comparando dos generaciones de la línea Mate en sus lanzamientos de China. El Mate 80 salió a la venta a partir de 4.699 yuanes, unos US$660, mientras el Mate 90 parte de 5.999 yuanes, cerca de US$843: una brecha de 1.300 yuanes, equivalente a unos US$183. El salto, sin embargo, también incorpora cambios de hardware y no puede atribuirse por completo a un solo componente.
En las versiones superiores las cifras cambian de nuevo. El Mate 80 Pro se estrenó desde 5.999 yuanes, alrededor de US$843, frente a los 6.999 yuanes, unos US$984, de su sucesor. El Pro Max pasó de 7.999 yuanes, cerca de US$1.124, a 9.499 yuanes, aproximadamente US$1.335. El ajuste varía según la configuración elegida.
Yu explicó que Huawei necesita elevar sus tarifas a un ritmo inferior al crecimiento de sus gastos, lo que implicaría que la empresa asumirá parte del incremento con sus márgenes. Los modelos premium, además, suelen ofrecer configuraciones elevadas de RAM y almacenamiento, así que las variantes con más capacidad deben absorber una porción superior del alza cuando esos componentes se encarecen.
El impacto podría llegar a las gamas económicas
Aunque los precios de Huawei ponen ahora la atención sobre los celulares premium, las gamas económicas afrontan un problema distinto: tienen menos margen para asumir componentes más caros sin subir el precio de venta, recortar especificaciones o retirar configuraciones cuya fabricación deje de ser rentable.
Counterpoint Research proyecta que los envíos globales de celulares de menos de US$200 caerán cerca del 40 % entre 2025 y 2030, lo que equivale a más de 230 millones de unidades anuales menos al final del periodo. El encarecimiento de la memoria y de los procesadores figura entre las causas de esa contracción, que podría reducir la cantidad de alternativas económicas disponibles.
Para quien compare futuras generaciones, los costos introducen una variable adicional: una subida de precio ya no necesariamente significará mejoras equivalentes. Revisar cuánto cambian cámara, procesador, pantalla, batería, memoria y almacenamiento frente al modelo anterior servirá para distinguir cuánto corresponde a nuevas funciones y cuánto al mayor costo de fabricación.