Facatativá formalizó el convenio para construir la primera fase de la planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) Santa Marta, una obra que busca reducir la contaminación del río Botello y contribuir a la recuperación de la cuenca del río Bogotá.
El proyecto tendrá un costo cercano a $170.000 millones y, según las proyecciones divulgadas, podrá tratar más de 309 litros de agua por segundo y remover más del 90 % de la carga contaminante. La infraestructura beneficiaría inicialmente a cerca de 157.000 personas.
El convenio fue firmado el martes 13 de octubre por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), la Alcaldía de Facatativá y la Empresa de Aguas de Facatativá (EAF). La primera fase de construcción está estimada en 25 meses, a los que se sumarían otros cuatro meses para el arranque y la puesta en funcionamiento.
Sin embargo, la información divulgada sobre el acuerdo todavía no precisa la fecha en la que comenzarán las obras.
Aguas residuales sin tratamiento desde 2014
Desde 2014, las aguas residuales del casco urbano de Facatativá son descargadas sin tratamiento al río Botello. La planta que cumplía esa función, construida en 1997, agotó su vida útil y su capacidad operativa.
El río Botello hace parte del sistema hídrico que desemboca en el río Bogotá. La nueva infraestructura busca reducir indicadores como la demanda bioquímica de oxígeno, la demanda química de oxígeno y los sólidos suspendidos totales, utilizados para medir la carga contaminante del agua.
La financiación estará concentrada en la CAR, que aportará el 99,2 % de los recursos. La Alcaldía de Facatativá contribuirá con el 0,2 %, representado en el predio para la construcción, mientras que la EAF pondrá el 0,6 % restante y tendrá a su cargo la operación de la planta.
El proyecto también está relacionado con las obligaciones establecidas en la sentencia del río Bogotá para avanzar en la recuperación ambiental de la cuenca y reducir los vertimientos contaminantes.
Alfred Ballesteros, director general de la CAR, afirmó que la iniciativa llevaba más de diez años en proceso. Durante la formalización, la magistrada Edith Alarcón Bernal destacó el papel de las plantas de tratamiento en la recuperación del río Bogotá y señaló que este tipo de obras son necesarias para garantizar la limpieza del afluente.
Mientras se concreta la construcción, los vertimientos sin tratamiento continúan afectando al río Botello y a los cuerpos de agua conectados con él.