El Banco de la República pidió cautela frente al aumento del salario mínimo en Colombia, cuya discusión comenzará formalmente en noviembre. El emisor ha advertido que un ajuste elevado podría aumentar las presiones sobre la inflación y retrasar el regreso del índice de precios al consumidor a la meta del 3 %.
Las expectativas citadas en el debate ubican el incremento del próximo año entre 7 % y 9 %, en un escenario en el que la inflación cerraría cerca del 7 % y al que se sumaría el dato de productividad laboral.
El antecedente del aumento de 23 %
Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, se refirió ante la Cámara de Representantes a los efectos del aumento del 23 % aplicado este año. Según explicó, el ajuste elevó los costos que debieron asumir las empresas y parte de ese incremento se trasladó a los precios pagados por los consumidores.
Los informes de política monetaria señalan que, si se materializan escenarios de riesgo con fuertes aumentos salariales, la inflación podría tardar más tiempo en regresar a la meta.
El Gobierno y los analistas han planteado la necesidad de proteger el poder adquisitivo de los trabajadores, pero también de evitar incrementos desproporcionados que afecten a las empresas y alimenten los precios.
La decisión se buscará por consenso
La expectativa es que el ajuste del salario mínimo para el próximo año se defina mediante un acuerdo entre las partes. Si las conversaciones no llegan a un consenso, el presidente De la Espriella tendría hasta el cierre del año para establecerlo mediante decreto.