El término wokismo pasó de estar relacionado con la conciencia frente a las injusticias sociales a convertirse en una etiqueta utilizada por sectores de derecha para cuestionar las agendas progresistas. En Colombia, el presidente Abelardo de la Espriella anunció una confrontación política contra esa corriente y la vinculó con debates sobre cultura, educación, género e identidad nacional.
En un video, el mandatario afirmó que su Gobierno emprenderá una “lucha abierta, decidida y patriótica” contra el wokismo. Según su descripción, esa corriente busca modificar fundamentos morales, culturales y sociales de Occidente.
De la lucha antirracista a la disputa política
La palabra surgió dentro de la comunidad negra de Estados Unidos como una forma de expresar alerta ante la injusticia racial. El editor y escritor Elijah Watson señaló que una de sus primeras apariciones estuvo en un ensayo de William Melvin Kelley publicado por The New York Times en 1962.
El concepto volvió a ganar presencia durante el movimiento Black Lives Matter, en medio de las denuncias por la brutalidad policial contra afroamericanos, y luego se extendió a otros debates sociales y políticos.
El diccionario Oxford lo definió en 2017 como estar consciente de asuntos sociales y políticos, especialmente del racismo. Merriam-Webster, por su parte, registra también un uso desaprobatorio para describir a personas políticamente liberales, en particular cuando sus posiciones son consideradas extremas o irrazonables.
El uso del término por líderes de derecha
Con el tiempo, dirigentes conservadores empezaron a emplear “woke” y “wokismo” como expresiones negativas contra sectores progresistas. El concepto suele aparecer en discusiones sobre lenguaje inclusivo, educación, historia, diferencias biológicas entre hombres y mujeres y reconocimiento de minorías.
Donald Trump ha utilizado la expresión “woke lefties” para referirse a sus adversarios políticos y ha prometido que Estados Unidos dejaría de ser un país woke. Javier Milei también la empleó en un discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, donde calificó esa ideología como una amenaza para la sociedad.
En Colombia, el Gobierno anunció que llevará esa discusión al terreno de las políticas culturales y sociales. El presidente también planteó cambiar el nombre del Ministerio de las Culturas, los Artes y los Saberes por Ministerio de Cultura y Patrimonio.