El secreto de este pollo asado al horno está en poner mantequilla entre la piel y la carne. Al fundirse durante la cocción, aporta humedad y sabor, mientras los baños periódicos con los jugos ayudan a conseguir una piel dorada.
Ingredientes y preparación
Lave y seque el pollo. Introduzca una cucharada de mantequilla en la cavidad y corte el resto en láminas. Levante con cuidado la piel y acomode la mantequilla entre esta y la carne, llevándola tan profundo como sea posible.
Mezcle sal, pimienta y orégano, y sazone el pollo con esta preparación. Luego colóquelo en una bandeja junto con las cabezas de ajo, las hojas de laurel y el tomillo.
Lleve la bandeja a un horno precalentado a 180 °C durante 90 minutos. Cada 15 minutos, bañe el pollo con los jugos que vaya soltando.
Cuando termine el tiempo de cocción, suba la temperatura a 220 °C para dorar la piel. Retire el pollo y déjelo reposar durante 10 minutos antes de cortarlo.
Una técnica clásica
La mantequilla entre la piel y la carne es una técnica clásica de la cocina francesa. Su función es aportar jugosidad, sabor y un tono dorado al pollo mientras se cocina.