El Museo de Antioquia expresó su respaldo a los artistas cuyas obras fueron retiradas del Museo Nacional de Colombia y defendió la independencia de los procesos curatoriales. La institución publicó en Instagram un mensaje con la frase “Acá están”, en referencia a las piezas de seis de esos creadores que permanecen en sus salas de Medellín.
El retiro ocurrió después de un discurso del presidente Abelardo de la Espriella en el que habló de una “contrarrevolución cultural”. Entre las piezas desmontadas había afiches de campaña de Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo Ossa, candidatos presidenciales asesinados a comienzos de la década de 1990, además de obras relacionadas con las luchas de los movimientos LGBTIQ+ y feministas.
También fueron retirados objetos de una pared dedicada al proceso que va desde la Constitución de 1991 hasta el Acuerdo de Paz de 2016. La fuente menciona conteos de entre 30 y 50 piezas, aunque aclara que el Ministerio de Cultura no ha publicado un listado oficial completo.
La ministra de Cultura, Paola Holguín, defendió la decisión y sostuvo que el Museo Nacional no puede convertirse en un espacio de apología al delito o de revictimización.
En su publicación, el Museo de Antioquia señaló que mantiene una relación histórica con el Museo Nacional y manifestó su solidaridad con los artistas, los visitantes y los equipos de trabajo de la institución bogotana. La entidad recordó que en sus salas están presentes obras de Carlos Correa, Augusto Rendón, Benjamín de la Calle, Umberto Giangrandi, Pedro Alcántara Herrán y Antonio Caro.
El museo explicó que esas obras abordan, desde distintas prácticas y momentos históricos, asuntos como las estructuras de poder, la violencia y las contradicciones de la sociedad colombiana. Entre los trabajos mencionados hay grabados sobre la violencia política, fotografías históricas y una bandera intervenida por Antonio Caro.
La institución también reivindicó su propia trayectoria de 145 años y afirmó que ningún museo posee una versión definitiva del pasado. Según su mensaje, la responsabilidad de estas entidades consiste en investigar, conservar, interpretar y compartir memorias diversas.
El pronunciamiento defendió los procesos curatoriales documentados y profesionales como una garantía de pluralidad, libertad de expresión y cuidado de las colecciones. El Museo de Antioquia cerró su publicación con un llamado a mantener abierta la conversación y a fortalecer las instituciones culturales mediante más estudio, diálogo y presencia pública.