Alejandro Ordóñez asumirá el Ministerio del Interior tras la salida de Rodrigo Lara, en un momento de tensión entre el Gobierno de Abelardo de la Espriella y el Congreso. El exprocurador, que hasta ahora se desempeñaba como embajador ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), tendrá que construir acuerdos con las bancadas oficialistas y buscar canales de diálogo con la oposición.
La designación genera expectativas por las posiciones conservadoras de Ordóñez y por sus enfrentamientos públicos con sectores de izquierda. Algunos congresistas oficialistas consideran que puede mejorar la coordinación con el Ejecutivo, mientras que otros advierten que su llegada podría dificultar la interlocución con las bancadas que no respaldan al Gobierno.
El representante liberal Germán Rozo señaló que existe “bastante prevención en el Capitolio” debido a las posturas que se le atribuyen al nuevo ministro. Un congresista oficialista lo describió como una persona “muy radical”, mientras que el senador Andrés Forero sostuvo que el Congreso necesita “más puentes y mayor interlocución y diálogo, no menos”.
Desde la oposición, la senadora Esmeralda Hernández afirmó que el Pacto Histórico será “implacable” en el control político frente al nuevo funcionario. Ese sector suma 69 legisladores entre el Senado y la Cámara, por lo que su posición será determinante para el trámite de las iniciativas del Gobierno.
Una llegada respaldada por sectores de la derecha
La designación también cuenta con respaldo en sectores de derecha y de Salvación Nacional. El senador Germán Rodríguez dijo que Ordóñez llega con el propósito de “limar las asperezas con la centro-derecha y la derecha” y destacó su experiencia de negociación durante su paso por la Procuraduría.
Ordóñez mantiene además una relación cercana con Carlos Suárez, integrante de la junta directiva de Ecopetrol y uno de los asesores con mayor influencia dentro de la Casa de Nariño. Ambos trabajaron en la campaña presidencial del exprocurador en 2018. Tras conocerse el nombramiento, Suárez publicó una fotografía junto a Ordóñez y escribió: “Hace ocho años empezamos la batalla y el destino nos vuelve a juntar”.
El cambio se produjo después de la salida de Rodrigo Lara, quien estuvo alrededor de 75 días en el cargo. Su retiro ocurrió tras las tensiones derivadas del trámite del Presupuesto General de 2027, que terminó siendo expedido por decreto por un monto de COP 634,9 billones.
En su carta de renuncia, Lara sostuvo que el Ministerio del Interior no era responsable de cotejar y compilar los textos del presupuesto. El presidente De la Espriella respondió que durante el ejercicio del cargo surgieron “diferencias de criterio y distintas maneras de entender algunas situaciones”.
Los retos que tendrá el nuevo ministro
Ordóñez deberá intervenir en las discusiones sobre la Ley de Sometimiento, el Estatuto Antiterrorista y el futuro plan de desarrollo. También tendrá que trabajar con el Ministerio de Hacienda en la llamada Ley de Ajuste Fiscal, cuyo trámite está previsto para los próximos días.
La cartera también mantiene interlocución con comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes, congregaciones religiosas y organizaciones LGBTIQ+. Las críticas públicas de Ordóñez hacia algunos de estos sectores aumentan la expectativa sobre la forma en que ejercerá esa función institucional.
Su llegada representa un giro hacia un gabinete más alineado con las posiciones políticas e ideológicas del presidente. El principal desafío será convertir esa cercanía con el Ejecutivo en acuerdos suficientes para avanzar la agenda del Gobierno sin profundizar las diferencias con el Congreso y la oposición.