El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes que Rusia y Ucrania aceptaron dejar de atacar mutuamente sus infraestructuras energéticas. A través de un mensaje en redes sociales, Trump precisó que Ucrania se comprometió a no atacar objetivos relacionados con la energía en territorio ruso, mientras Moscú asumió el mismo compromiso respecto a las instalaciones ucranianas. "Ucrania ha accedido a no atacar objetivos de la energía rusa. ¡Rusia ha accedido a hacer lo mismo!", escribió el mandatario.
Antecedentes del acuerdo
El anuncio llega después de que Trump instara públicamente a Ucrania a detener los ataques contra refinerías y otras instalaciones vinculadas con la producción y distribución de combustible en Rusia. Durante su visita a Irlanda, el mandatario señaló que los ataques ucranianos estaban contribuyendo a una escasez internacional de diésel y pidió a Volodímir Zelenski que evitara golpear las instalaciones relacionadas con ese combustible, aunque sostuvo que Ucrania podría continuar atacando otros objetivos militares.
Los ataques ucranianos contra instalaciones petroleras rusas han reducido parte de la producción de combustible de Moscú y provocado restricciones y problemas de abastecimiento en diferentes regiones del país. A esto se suma la alteración de los mercados internacionales de energía provocada por otros conflictos. Trump atribuyó el incremento del precio mundial del diésel principalmente a la guerra entre Rusia y Ucrania y descartó que la situación sea consecuencia fundamental de la crisis en Oriente Medio.
El Kremlin recibió positivamente la iniciativa. El portavoz Dmitri Peskov calificó de favorable cualquier iniciativa destinada a evitar ataques contra infraestructura económica civil. No obstante, el anuncio de Trump no incluye detalles sobre cómo se aplicaría el acuerdo ni mecanismos para verificar que ambas partes cumplan el compromiso. La guerra continúa con ataques rusos y ucranianos contra distintos objetivos militares.