El delantero de Once Caldas Dayro Moreno se convirtió en el futbolista colombiano con más partidos disputados en la historia al alcanzar los 937 compromisos como profesional, superando los 936 de Miguel Calero, uno de los arqueros más importantes del balompié nacional.
El récord llegó en el duelo frente a Alianza Valledupar, en el que el conjunto de Manizales ganó por la mínima diferencia. Dayro arrancó en el banco de suplentes e ingresó en la segunda parte en lugar de Jefry Zapata, y según el registro del estadígrafo deportivo Carlos Forero, esa participación le permitió quedarse en solitario con la marca.
La marca de Miguel Calero
Calero, quien dejó huella tanto en Colombia como en el fútbol mexicano, inició su carrera en el Barranquilla FC y se consolidó en el Deportivo Cali, club con el que conquistó el campeonato de 1996, poniendo fin a una sequía de 22 años sin títulos de Liga.
Después pasó al Atlético Nacional, donde ganó la Copa Merconorte de 1998 y el campeonato de 1999. Sus actuaciones lo llevaron al fútbol mexicano, en el que se convirtió en una de las grandes figuras del Pachuca.
Más de dos décadas de trayectoria
Desde su debut profesional en 2002, cuando apenas tenía 16 años, Dayro ha vestido las camisetas de Once Caldas, Atlético Nacional, Millonarios, Junior y Atlético Bucaramanga, entre otros equipos del fútbol colombiano. En el exterior jugó en el Tijuana de México, el Talleres de Argentina, el Oriente Petrolero de Bolivia, el Athletico Paranaense de Brasil y el Steaua Bucarest de Rumanía.
Su capacidad goleadora lo convirtió en uno de los delanteros más destacados de su generación: además del récord de partidos, es el máximo goleador colombiano de todos los tiempos, con una cifra cercana a los 400 tantos.
En la presente temporada suma 16 goles en 39 partidos con Once Caldas, 27 de ellos como titular y 12 ingresando desde el banquillo. Tras la salida de Hernán Darío Herrera, perdió protagonismo en el once inicial, pero ha seguido siendo una alternativa importante para el cuerpo técnico encabezado por Carlos Panelo Valencia.