La Clínica Foscal, una de las más importantes de Santander, advirtió que atraviesa una crisis financiera y que le deben cerca de $600.000 millones. En un comunicado, la entidad, ubicada en Floridablanca, señaló que el 90 % de esa cartera corresponde a la Nueva EPS y al Fomag, y que si los recursos no llegan oportunamente evalúa un cierre progresivo de sus servicios.
El documento está firmado por Jorge Ricardo León Franco, director general de la Organización Foscal, que hizo un llamado de urgencia al Gobierno Nacional. La deuda ha afectado el flujo de caja y ha dificultado el pago de salarios del personal médico y administrativo, además de las obligaciones con proveedores y la compra de medicamentos e insumos.
“Esta situación ha afectado directamente nuestro flujo de caja e impedido el cumplimiento oportuno de obligaciones esenciales para el funcionamiento institucional”, señaló la entidad.
Qué atiende la Foscal
La clínica reporta cerca de 664.000 consultas al año, más de 28.000 egresos hospitalarios y 21.000 procedimientos quirúrgicos. También ofrece 6.583 tratamientos de quimioterapia y radioterapia y más de 27.000 citas de oncología.
La Foscal aclaró que su intención no es suspender la atención médica en el departamento ni interrumpir el tratamiento de sus pacientes. La advertencia, precisó, busca señalar que por ahora no tiene la capacidad financiera para operar indefinidamente en las condiciones actuales.
El telón de fondo del magisterio
La deuda se produce en medio de los cambios en la administración de la salud del magisterio. El Ministerio de Educación informó que no prorrogará el contrato entre el Fomag y la Fiduprevisora S.A., que se había extendido por más de tres décadas. “Será por un año, prorrogable durante un año más”, indicó la cartera, que anunció medidas para mantener la continuidad de la atención, incluidos los tratamientos en curso y el acceso a medicamentos.
El magisterio tiene más de 800.000 afiliados. Hasta 2024, 401.114 eran mayores de 50 años (48,9 %) y 113.789 (13,89 %) superaban los 69. Durante los últimos 30 años, el Fomag ha reunido los recursos de pensión, cesantías y cotizaciones de los docentes; la Fiduprevisora administra esos dineros y contrata los servicios de salud con los operadores.
En el nuevo modelo implementado durante el Gobierno Petro, la Fiduprevisora pasó de ser intermediaria a tener funciones de dirección, organización de red, financiamiento y pago de servicios. Los ajustes desataron una serie de críticas dentro de Fecode.