La Federación Nacional de Cafeteros (FNC) presentó en el 90.º Congreso de Asoexport su nueva hoja de ruta para la caficultura, centrada en el consumidor final, la innovación genética y la industrialización sostenible del grano. El anuncio incluye tres variedades nuevas —Celestra, Cocoon y Castalia— y un cambio de enfoque tras tres décadas en las que el trabajo de Cenicafé se concentró en la resistencia biológica contra la roya y la broca.
El café es el producto no minero-energético más exportado del país y de él dependen más de 500.000 familias productoras, sin contar el resto de la cadena. Por eso la apuesta del gremio no se limita a repartir semillas: busca estructurar mercados de mayor valor agregado, en un momento en el que el segmento de especialidad gana peso y los compradores pagan sumas altas en subasta por un grano de calidad.
Compra en cereza y nuevas zonas de cultivo
Para responder a la exigencia de tostadores e importadores internacionales, la FNC anunció el inicio de la compra de café en cereza, con el objetivo de garantizar lotes consistentes, estandarizados y trazables. También presentó Fronterra, una semilla con la que el país espera recuperar la frontera de cultivo de arábicas en altitudes de entre 850 y 1.200 metros sobre el nivel del mar.
En paralelo, el gremio inició investigaciones en especies como Excelsa y Liberica, de poca extensión en el mundo, para diversificar la oferta exportable y explorar territorios de cultivo más seguros. Frente a la competencia en volumen de las variedades canéforas —conocidas como robustas—, Colombia insiste en la diferenciación como estrategia.
El consumo interno, la asignatura pendiente
El otro frente es la demanda doméstica. Según Asoexport, el consumo por persona en Colombia es de 2,67 kilos al año, menos de la mitad que en Brasil (6,64) y por debajo de Costa Rica (5,71) y Noruega (8,18). Para el gremio, el mercado interno debe crecer con una estrategia que aumente la disponibilidad del grano. Entre las propuestas están llevar el café al Plan de Alimentación Escolar (PAE), promover el café excelso en los hoteles del país y comunicar sus beneficios para la salud. También se planteó producir café robusta en regiones como la altillanura para reemplazar importaciones de esa variedad, que rondan los dos millones de sacos.
“Necesitamos variedades más productivas, más resistentes y mejor adaptadas al cambio climático, reducir costos y aumentar productividad. No basta con ser buenos, debemos ser excepcionales”, dijo el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Indalecio Dangond Baquero, durante el evento.
El ministro también pidió superar la lógica de compradores y vendedores para pasar a la de socios estratégicos, y advirtió que el aumento de los costos de producción y la escasez de mano de obra obligan a tomar decisiones ahora. Su apuesta incluye bioproductos, biofertilizantes y nuevas industrias que generen empleo rural.
La alerta por el IVA del 19 %
El tema más espinoso del congreso fue el incremento del IVA al café verde y tostado contemplado en el proyecto de ley de rescate fiscal radicado por el Gobierno en el Congreso. Asoexport sostiene que la medida generaría presión administrativa y financiera sobre el flujo de caja exportador, congelando hasta un 19 % del valor de las ventas externas mientras se tramitan las devoluciones del impuesto.
“La medida requeriría una intensa labor de pedagogía tributaria hacia pequeños productores, muchos de ellos ubicados en zonas alejadas como el sur del país”, expresó Gustavo Gómez Montero, presidente del gremio exportador.
El gerente de la FNC, Germán Bahamón, advirtió que un incremento de esa magnitud podría contraer la demanda y afectar a la industria nacional. “Podría incentivar la sustitución hacia cafés importados de menor precio, en detrimento del valor agregado que generamos en nuestro país”, alertó. Productores y exportadores coinciden en pedir que la medida se revise o se elimine del proyecto. La discusión, dicen, apenas comienza.