Un juez federal de Estados Unidos suspendió este lunes, de manera temporal, la aplicación de las nuevas restricciones a las visas de estudiante y de periodista que había impuesto el Gobierno de Donald Trump. La decisión se conoció un día antes de que las normas del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) entraran en vigor.
La orden de suspensión preliminar fue firmada por el juez de distrito Dennis Saylor, quien dejó en pausa la medida sin pronunciarse sobre el fondo del caso y convocó a las partes a una nueva audiencia el 2 de octubre.
Con las reglas propuestas por el DHS, los extranjeros con visa de estudiante serían admitidos por un máximo de cuatro años y, al cumplirse ese plazo, tendrían que solicitar una prórroga. Hasta ahora, los estudiantes internacionales podían permanecer durante toda la duración de sus estudios.
Para los periodistas extranjeros, la estadía quedaría limitada a 240 días, unos ocho meses, con posibilidad de pedir renovaciones por períodos idénticos. Los periodistas chinos estarían sujetos a un marco más restrictivo aún: visas con vigencia máxima de 90 días.
La demanda contra las restricciones fue presentada por una coalición de sindicatos que representan a universidades, profesores y periodistas.
En el memorando que acompañó la orden, Saylor expresó escepticismo sobre el cambio y señaló que el sistema actual ha permitido que decenas de millones de estudiantes extranjeros lleguen a Estados Unidos, con "investigaciones innovadoras en ciencia, medicina y tecnología, un importante crecimiento económico y una serie de otros beneficios".
"En lugar de intentar mejorar ese sistema, el DHS optó por reemplazarlo con un nuevo programa que restringirá sustancialmente el número total de estudiantes, investigadores, profesores y periodistas extranjeros", afirmó. El juez agregó que las denegaciones de prórrogas serían "totalmente discrecionales e inapelables".
Saylor también advirtió que las medidas podrían interrumpir las actividades académicas, de investigación o de enseñanza de cualquier persona que no sea ciudadana estadounidense, y que los periodistas extranjeros rechazados no tendrían "ningún recurso ni posibilidad de apelación". "Las posibilidades de abuso son enormes, en particular la obvia probabilidad de que no se renueven los visados de periodistas extranjeros que sean críticos con el gobierno", concluyó.