La Alcaldía de Manizales impuso un protocolo de seguridad para el partido entre Once Caldas y Deportes Tolima, programado para este miércoles 16 de septiembre a las 6:15 de la tarde en el estadio Palogrande por la séptima fecha de la Liga BetPlay. La medida incluye la exigencia de documento de identidad expedido en Manizales o en municipios cercanos para poder ingresar.
La decisión, adoptada junto con la Comisión Local para la Seguridad y Convivencia en el Fútbol, también prohíbe el ingreso de hinchada visitante. Según la explicación oficial, la restricción está relacionada con las adecuaciones que se adelantan en la cubierta del estadio, que obligan a reubicar la barra local de la tribuna norte a la sur mientras avanzan los trabajos de cambio de cubierta y retiro de materiales.
"La Alcaldía de Manizales y la Comisión Local para la Seguridad y Convivencia en el Fútbol adoptaron las medidas de seguridad para el partido entre Once Caldas y Deportes Tolima", informó la administración municipal.
Restricciones adicionales
Los asistentes tendrán otras limitaciones: no podrán ingresar alimentos, bolsos grandes, paraguas ni correas con hebillas, excepto para mayores de 60 años, ni elementos que puedan representar un riesgo. La apertura de las puertas está programada para las 4:15 de la tarde, con un cierre parcial de la Unidad Deportiva Palogrande desde las 3:00 p. m. en la zona de voleibol.
El precedente de Medellín
La medida de Manizales llega pocas semanas después de la polémica generada en el partido entre Águilas Doradas y Millonarios en el estadio Cincuentenario de Medellín, el pasado 22 de agosto, donde se impidió el ingreso de aficionados bogotanos que presentaban cédula expedida en la capital. La decisión, presentada como estrategia de "mitigación de riesgo", provocó una fuerte discusión sobre los criterios utilizados para determinar quién podía entrar al escenario deportivo.
Aunque el contexto difiere —en Manizales la restricción responde directamente a obras en la infraestructura del Palogrande—, el requisito de presentar documento local vuelve a poner sobre la mesa un debate que ya había dividido a hinchas, clubes y autoridades en el fútbol colombiano.