Los acuerdos de seguridad entre Israel y varios países latinoamericanos están incorporando inteligencia artificial, ciberseguridad, reconocimiento facial y herramientas capaces de analizar dispositivos, mediante iniciativas gubernamentales, compañías privadas y proyectos destinados a reforzar la respuesta frente al crimen organizado y las amenazas digitales.
Detrás de esa expansión surge una discusión más compleja. Algunas soluciones tienen antecedentes documentados de uso para identificar, seguir o recopilar información sobre palestinos. Otras corresponden a ciberdefensa o análisis forense sin esa conexión demostrada. Agruparlas bajo una misma categoría impediría distinguir qué hace cada producto, qué datos procesa y con qué finalidad puede utilizarse.
Colombia, Ecuador y Argentina estrechan vínculos con Israel
Colombia figura entre los países donde esta colaboración podría adquirir mayor peso. El presidente Abelardo de la Espriella ha planteado recurrir a conocimientos de Israel en inteligencia artificial y ciberseguridad como parte de su estrategia contra el crimen organizado, según una investigación de Middle East Eye, medio digital británico especializado en Oriente Medio, publicada el 14 de septiembre.
La cooperación también se ha fortalecido en Ecuador. En agosto de 2026, ambos países reforzaron sus vínculos mientras las conversaciones bilaterales abarcaron seguridad, desarrollo y comercio, un acercamiento informado por la Asamblea Nacional ecuatoriana durante la visita del canciller Gideon Sa'ar.
Otro acuerdo relevante se produjo en abril, cuando Javier Milei y Benjamin Netanyahu anunciaron los Acuerdos de Isaac entre Argentina e Israel, un marco que contempla coordinación contra el terrorismo y el narcotráfico, además de colaboración en innovación, comercio y apertura económica.
A este escenario se suma Estados Unidos, que ha mostrado interés por emplear recursos cibernéticos contra organizaciones criminales transnacionales, lo que amplía el panorama regional en el que varios gobiernos refuerzan sus capacidades digitales de seguridad.
Las capacidades involucradas no son equivalentes. Proteger infraestructura frente a un ciberataque, identificar un rostro mediante cámaras o extraer información de un celular son operaciones diferentes, con datos, usos posibles y controles de acceso distintos.
Reconocimiento facial, del control de acceso al seguimiento de personas
El reconocimiento facial convierte las características de una cara en información biométrica que puede compararse automáticamente con registros almacenados. Además de servir para identificación y controles de acceso, permite seguir personas cuando funciona junto con cámaras, algoritmos y grandes bases de datos.
Uno de los casos mejor documentados está en Hebrón, en Cisjordania ocupada. Amnistía Internacional identificó en 2023 el funcionamiento de Red Wolf, utilizado en controles militares para escanear rostros de palestinos y contrastarlos con registros biométricos. Otros dos desarrollos gestionados por el ejército de Israel han sido relacionados con esa infraestructura: Wolf Pack, que contiene información sobre palestinos, y Blue Wolf, que permite a las fuerzas consultar esos registros desde celulares y tabletas.
La infraestructura de reconocimiento facial es más amplia. Oosto ha sido utilizada en Cisjordania ocupada, Mabat 2000 en Jerusalén Este ocupada y Corsight AI en Gaza, entre las herramientas empleadas para identificar y seguir personas.
Corsight AI muestra cómo una misma compañía puede operar en escenarios diferentes: su reconocimiento facial ha sido instalado en hospitales de México y escuelas de Brasil, mientras que en Gaza una solución de la empresa ha sido utilizada por la Unidad 8200. Esos despliegues comerciales no implican la misma configuración, base de datos o finalidad que en un escenario militar, y no toda la tecnología comercializada en América Latina tiene antecedentes documentados de uso sobre población palestina.
Vigilancia predictiva y análisis de datos
Las cámaras no son la única fuente de información. Lama Nazeeh, directora de incidencia política de 7amleh, aseguró a Middle East Eye que desde 2017 las autoridades de Israel utilizan algoritmos que analizan redes sociales para generar recomendaciones sobre personas que podrían ser detenidas. La afirmación corresponde a esa organización y no demuestra que esos mecanismos estén operando en América Latina.
La diferencia importa: un mecanismo biométrico establece quién aparece frente a una cámara, mientras un modelo predictivo procesa señales y patrones para producir una evaluación que puede influir en una decisión posterior. En ambos casos importa conocer de dónde proceden los datos, qué criterios se aplican y cómo pueden corregirse resultados equivocados.
En otro segmento, Cellebrite desarrolla soluciones capaces de obtener y analizar información de celulares y otros equipos electrónicos para investigaciones policiales y forenses. En 2023, la compañía anunció que suministraría capacidades de inteligencia digital a las cuatro fuerzas federales de un importante país latinoamericano cuya identidad no reveló, con herramientas forenses y funciones para investigaciones relacionadas con transacciones de criptomonedas.
La Unidad 8200 conecta inteligencia militar y sector privado
Buena parte de la relevancia internacional de esta industria procede de los vínculos entre el sector militar y las empresas de ciberseguridad. La Unidad 8200 de las Fuerzas de Defensa de Israel está especializada en inteligencia de señales y operaciones cibernéticas, y numerosos antiguos integrantes han continuado sus carreras en compañías privadas.
Datos publicados por Haaretz, diario israelí, señalan que el 80 % de los fundadores de unas 700 empresas de cibertecnología del país había trabajado en la Unidad 8200. Entre las figuras mencionadas aparecen Gil Shwed, fundador de Check Point, y Nadav Zafrir, actual director ejecutivo de la compañía. Esa trayectoria explica la circulación de conocimientos entre inteligencia militar y mercado comercial, aunque no demuestra por sí sola que un producto privado tenga las mismas funciones, finalidades o métodos que las operaciones militares.
Check Point aporta otro ejemplo de presencia regional: se reunió con una delegación de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones de Honduras para conversar sobre una estrategia nacional de ciberseguridad y forma parte del Israeli Cyber Companies Consortium (IC3), encabezado por Israel Aerospace Industries. Creado en 2016, el consorcio consiguió un año después un contrato por decenas de millones de dólares para establecer un centro nacional de ciberseguridad en un país latinoamericano no revelado, con monitoreo de amenazas, intercambio de inteligencia, análisis forense y capacitación.
Los vínculos de seguridad no comenzaron ahora
La cooperación militar entre Israel y América Latina tiene antecedentes de varias décadas. Una investigación académica publicada en Latin American Research Review documenta relaciones con Argentina, Nicaragua, Guatemala y Colombia durante la Guerra Fría, además de ventas de armamento y entrenamiento militar.
El componente digital amplía ahora el alcance de esos vínculos. Ciberdefensa, inteligencia artificial, análisis forense y reconocimiento biométrico permiten recopilar y procesar grandes cantidades de datos, y las preguntas ya no se concentran solo en quién suministra los equipos, sino en qué información puede obtenerse, quién accede a ella y durante cuánto tiempo se conserva.
El debate sobre los límites
Entre las preocupaciones de las organizaciones de derechos digitales está la forma en que se evalúan estas herramientas. Pepe Flores, director de programas de R3D México, sostiene que los gobiernos latinoamericanos suelen abordar estas decisiones desde la perspectiva del riesgo de seguridad y no necesariamente desde sus posibles efectos sobre los derechos.
Una implementación que involucra cámaras, bases biométricas, criterios automatizados de identificación y acceso de diferentes organismos plantea preguntas concretas: qué información puede recopilarse, quién consulta los registros, cuánto tiempo permanecen almacenados y qué mecanismos permiten corregir una identificación errónea o cuestionar un uso indebido.
La expansión de la tecnología de vigilancia israelí reúne dos procesos relacionados, pero no equivalentes: aumentan los vínculos de seguridad y ciberseguridad con gobiernos latinoamericanos, mientras determinadas compañías y productos tienen antecedentes documentados de utilización sobre población palestina. Establecer esa conexión exige revisar cada contrato y despliegue por separado, sin atribuir automáticamente a toda la industria el mismo origen, funcionamiento o finalidad.