Los trabajadores de la industria automotriz alemana protestaron este lunes en plantas y sedes de todo el país, en medio de la crisis que vive el sector y apenas tres días después de que Volkswagen emitiera una advertencia sobre beneficios que reavivó los temores por el empleo.
Las manifestaciones se registraron en Volkswagen, BMW y el proveedor de componentes Bosch. La industria, la más importante de la economía alemana, enfrenta recortes de plantilla, posibles deslocalizaciones de producción e incluso cierres de plantas.
El plan de ajuste de Volkswagen es el mayor de su historia: la compañía recortará hasta 100.000 empleos en Alemania, el 15% de su plantilla, el doble de los 50.000 despidos que tenía previstos inicialmente. El acuerdo con las partes interesadas, alcanzado a comienzos de este mes, evitó un conflicto en toda regla con los sindicatos.
Las demandas de los sindicatos
La presidenta del comité de empresa de Volkswagen, Daniela Cavallo, y la líder del sindicato IG Metall, Christiane Benner, pidieron mayor protección frente a la competencia desleal de China, una política de subvenciones más eficaz por parte de la Unión Europea y la continuación de un programa de jubilación gradual.
"Esperamos que los líderes empresariales y los equipos directivos asuman su responsabilidad con Alemania como nación automovilística, con los empleados y con el empleo", dijo Benner ante los trabajadores en la sede central de Volkswagen en Wolfsburgo.
Horst Ott, también de IG Metall, fue más crítico con la gestión: a su juicio, por "inercia y errores de cálculo desastrosos", la mayoría de los directivos no siguió el ritmo de los avances en movilidad eléctrica, digitalización y tecnología de baterías, lo que dejó rezagadas a las industrias automotriz y de proveedores alemanas.
Los retos del sector
Los fabricantes europeos enfrentan una competencia creciente de sus rivales asiáticos, tanto en mercados externos como en el propio continente. Para Volkswagen, el problema se suma al exceso de capacidad en Europa, los aranceles estadounidenses y la caída de los beneficios en China.
El viernes, Volkswagen rebajó sus previsiones de margen de beneficio para 2026 a un máximo de 1%, por la atonía del mercado chino, el aumento de las provisiones para jubilaciones y expectativas más moderadas respecto a su marca deportiva Porsche, que también recortó sus previsiones el mismo día.
Otro factor del ajuste es la aceleración de la demanda de vehículos eléctricos, menos rentables, lo que evidencia la dependencia del sector de los motores de combustión que durante décadas impulsaron a la principal actividad económica de Alemania.
Los mercados reflejaron la tensión: este lunes las acciones de Volkswagen, excluidas del índice de referencia Euro Stoxx 50, bajaban 1%, las de Porsche caían 1,6% y las de Porsche SE, el mayor accionista de Volkswagen, perdían 3,4%.