La administración de Donald Trump publicará el lunes nuevas normas de eficiencia en el consumo de combustible que suavizarían las reglas más estrictas implantadas durante el mandato de Joe Biden. Un funcionario de Estados Unidos confirmó que los estándares de consumo promedio de combustible se publicarán ese día.
El presidente presentó los cambios, que había anunciado en diciembre junto a varios ejecutivos del sector automotriz, como una manera de impulsar la industria nacional y rebajar los precios para los consumidores. “Estos nuevos estándares eliminarán el desperdicio en la fabricación de automóviles en Estados Unidos”, escribió Trump en redes sociales el sábado. “Eso significa precios más bajos, lo que permitirá a las familias ahorrar miles de dólares en un auto nuevo, bonito y seguro, mucho mejor que los monstruos ambientales que construíamos hasta ahora”.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, celebró el anuncio con una publicación en redes sociales: “una gran victoria para los trabajadores automotrices de Estados Unidos llegará el lunes”.
Si la norma final refleja la propuesta original del año pasado, reduciría el requisito de eficiencia de los vehículos del año modelo 2031 a 34,5 millas por galón (14,67 kilómetros por litro), frente a las aproximadamente 50 mpg previas. Trump ha criticado durante mucho tiempo esas normas, que hacían parte de un paquete de políticas para impulsar la producción y la compra de vehículos eléctricos.
La reducción representaría una victoria importante para las industrias automotriz y petrolera, que se quejaban de que los requisitos de la era Biden superaban los límites de la tecnología disponible y, en la práctica, desalentaban la venta de autos de gasolina en favor de los eléctricos.
Precios en récord y presión política
El cambio llega con los precios del diésel y de la gasolina en un récord histórico: en septiembre alcanzaron su nivel más alto y prolongaron una tendencia al alza impulsada por la guerra con Irán y la invasión rusa de Ucrania. El encarecimiento del combustible ya genera repercusiones en la economía estadounidense en general.
Funcionarios estudian distintas opciones para frenar el aumento, entre ellas una eventual prohibición de las exportaciones de diésel. Los expertos en energía advierten, sin embargo, que tal medida solo ofrecería un alivio a corto plazo y, a la larga, elevaría aún más los precios.
El asunto pesa en la agenda política: Trump atraviesa dificultades en las encuestas camino a las elecciones de mitad de mandato de noviembre, ha sido cuestionado por no hacer más frente a los precios de los bienes de consumo —con el petróleo persistentemente alto— y el creciente costo de vida merma las posibilidades republicanas de retener el control del Congreso.