Ecopetrol y Drummond quedaron como las únicas compañías con planes activos para perforar el primer pozo de fracking en Colombia, tras el espaldarazo que el gobierno de Abelardo De La Espriella dio a esta técnica. Después de cuatro años de freno, la industria vuelve a hacer números para reactivar sus proyectos, aunque en un escenario distinto: ExxonMobil y ConocoPhillips decidieron salir del negocio petrolero del país ante la negativa del gobierno de Gustavo Petro de apoyar la práctica.
Hasta antes de agosto de 2022, Ecopetrol y su socio ExxonMobil encabezaban el camino con dos pilotos en Puerto Wilches, Santander: Kalé y Platero, pensados para evaluar la viabilidad técnica, ambiental y social de la técnica antes de una explotación comercial. Kalé contaba con el aval de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) y Platero avanzaba en trámite.
Las decisiones políticas de la administración anterior cambiaron el mapa. Ecopetrol desistió del licenciamiento de Platero; la Corte Constitucional frenó las iniciativas hasta realizar una consulta previa con la comunidad afrodescendiente Afrowilches, y finalmente la estatal y ExxonMobil acordaron con la ANH la terminación anticipada de los contratos de investigación (Cepi), firmados en 2021.
Barreras administrativas y un cambio de timón en Ecopetrol
Reactivar los pilotos obliga a superar esas barreras. La normativa fija en principio unos 90 días hábiles para el trámite de licencia, pero el plazo se extiende con audiencias públicas, requerimientos adicionales de la Anla y consultas previas. Cumplir con el fallo de la Corte y retomar los trámites ambientales será una tarea prioritaria de Joaquín Gutiérrez, nuevo presidente de Ecopetrol, quien toma el cargo este lunes 28 de septiembre.
Para el director del Centro Regional de Estudios de Energía (Cree), Tomás González, el reto del país no es de capacidad operativa. "Hacer fracking técnicamente no es difícil porque sabemos cómo hacerlo. Se han perforado cerca de dos millones de pozos en el mundo, la tecnología se conoce y las empresas lo pueden hacer bien. La dificultad está en tener las autorizaciones y los acuerdos", explicó.
Ecopetrol conserva una ventaja estratégica: la experiencia ganada en la cuenca Permian, en Estados Unidos, donde desarrolla fracking desde 2019 mediante una alianza con Oxy. Ese aprendizaje le permite incorporar estándares operativos replicables en el país.
El conocimiento internacional también existe en operadores privados. GeoPark, con 14 años de operación en Colombia, suma experiencia técnica en la formación Vaca Muerta, en Argentina, y busca replicar ese modelo para sumarse al negocio del fracking.
"Estamos convencidos de que en el Magdalena Medio y en otras regiones del país hay posibilidades de hacer fracking. Es una de las maneras para reactivar la industria y producir más gas y petróleo. Creo que hay condiciones, estamos trabajando con el Gobierno", afirmó Felipe Bayón, CEO de GeoPark.
González considera que la alta exigencia de capital y el riesgo de la exploración hacen recomendable que Ecopetrol busque nuevos socios tras la salida de ExxonMobil. Aunque la estatal podría operar sola, sumar experiencia técnica y repartir el riesgo financiero facilitaría el aprendizaje del fracking en el país.
Drummond, con el panorama más despejado
La situación de Drummond Energy luce más favorable para ponerse a la delantera. La compañía tiene cuatro contratos en la cuenca Cesar-Ranchería, donde existe un gran potencial gasífero, en contraste con el Magdalena Medio, donde predomina el petróleo.
"Nunca se realizará fracking en parques naturales ni en zonas montañosas; se llevará a cabo exclusivamente en áreas planas y despejadas", sostiene Alberto García, presidente de Drummond Energy.
El inicio formal de las actividades depende, en criterio de la empresa, de "una sólida voluntad política". De consolidarse ese apoyo, Drummond prevé perforar su primer pozo en el departamento del Cesar durante el próximo año, aunque sus procesos de licenciamiento ambiental aún requerirán modificaciones y nuevas licencias.
Para la multinacional, además de los permisos, el reto central es económico. "Se necesita estabilidad jurídica a largo plazo y condiciones fiscales competitivas, pues competimos directamente con Argentina —que cuenta con un régimen especial para grandes inversiones— y con Estados Unidos, que ya dispone de un marco fiscal consolidado para el desarrollo de yacimientos no convencionales", enfatizó García.
¿Pilotos o luz verde directa?
Para la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgás), insistir en los pilotos no es necesario: la ANH debería otorgar de forma directa los derechos de exploración y explotación a Ecopetrol para agilizar el proceso una vez obtenidas las licencias ambientales. "Colombia no necesita los pilotos de fracking. Tenemos una tecnología comprobada en Estados Unidos y Argentina", destacó su presidenta, Luz Stella Murgas, quien recordó que "grandes jugadores se fueron del país porque no tuvieron reglas claras para poder invertir en fracking".
En la misma línea, González advierte sobre el efecto disuasorio de las pruebas iniciales: "Hacer pilotos en el sentido más tradicional de la palabra no es una opción. Si se le dice a una empresa que traiga la inversión y en un año o dos le digo si sí o si no después de todo el capital que hay que enterrar para poder adelantar los proyectos, creo que nadie vendrá".
La visión sindical es distinta. Martín Ravelo, presidente de la Unión Sindical Obrera (USO), defiende reactivar los pilotos de Ecopetrol como herramienta pedagógica y de concertación con las comunidades. "Estamos planteando que se reactiven porque consideramos que solo a través de esos pilotos, implementando ciencia y tecnología, vamos a lograr disipar el miedo y la prevención que tienen las comunidades sobre el fracking", señaló.
Ravelo advierte que "la USO siempre estará del lado de las comunidades; si no se obtiene ese licenciamiento social, vamos a estar resistiendo", y sostiene que la velocidad para perforar el primer pozo dependerá tanto de la decisión gubernamental como de la concertación con los habitantes de Puerto Wilches.