A Lublanc Prieto le dieron cinco días para salir de Colombia. Era refugiada, su salud dependía de una insulina que debía aplicarse cada pocas horas y si regresaba a Venezuela su vida corría riesgo en manos del chavismo. La Defensoría del Pueblo intercedió por ella y el Estado le permitió permanecer. Ese episodio, de hace más de 10 años, marcó el punto de partida de una promesa que hoy sostiene una organización de tres venezolanas que defiende los derechos de la diáspora en Colombia.
Prieto dirige hoy Refugiados Unidos, una ONG con sede en una pequeña casa del norte de Bogotá que ha atendido a cerca de 25.000 migrantes en la garantía de sus derechos fundamentales, según sus propias cuentas. Su consulado llega a 90 municipios de 13 departamentos, atendiendo personas venezolanas y de otras nacionalidades que atraviesan crisis de todo tipo: desde la falta de techo o comida hasta casos judiciales de trata de personas o explotación.
No ha sido fácil, pero sí fructuoso. Una de las tutorías más célebres de la organización es una tutela de una mujer trans, trabajadora sexual y perseguida por el chavismo, que tras alegar que era refugiada fue deportada a Venezuela. El caso terminó resuelto en la Corte Constitucional, que no solo ordenó restablecerla, sino que obligó a la Cancillería a adoptar un protocolo diferencial de género.
Tres mujeres refugiadas, un propósito común
Prieto es la cabeza más visible, pero el trabajo sigue siendo liderado por dos venezolanas más. Sorangel Gainza llegó a Colombia en plena pandemia y sobrevivió con trabajos mal remunerados que ella describe como “situaciones de trata de personas”. Su hoy, dice, se resume así: “Ver que devolvimos la sonrisa y tranquilidad a un venezolano, un desplazado o un refugiado es una de las mayores satisfacciones que tenemos; el mayor trofeo conseguido por estas tres mujeres.”
Elizabeth Arenas es la tercera integrante del equipo directivo: profesional venezolana que, desde cualquier país donde resida, reúne recursos y ayuda humanitaria para financiar la operación de la ONG. Actualmente camina los Países Bajos y toca puertas en fondos de cooperación internacionales.