El 10 de octubre de 2026, Kenke Fest realizará su segunda edición en Lake Eola Park, en Orlando, con acceso gratuito para todas las edades. El festival creado por el gestor cultural colombiano Diego Botero busca reunir artistas emergentes y músicos de trayectoria y abrir un espacio de identificación para la comunidad migrante de la ciudad.
Botero lleva 12 años viviendo en Estados Unidos. Su experiencia como migrante y su pasión por la música lo llevaron a buscar una forma de apoyar a quienes intentan abrirse paso en la industria. La idea era que los artistas emergentes compartieran escenario con músicos reconocidos y pudieran ganar visibilidad.
Un escenario para nuevos talentos
La primera edición superó las expectativas de Botero: según el creador, más de 1.200 personas asistieron. La entrada gratuita permitió escuchar artistas reconocidos sin pagar boletería. La presencia de esos nombres debía atraer al público hacia propuestas musicales independientes, y la programación no se limita a un género.
Las convocatorias se hacen por la página oficial del festival y la selección tiene en cuenta la calidad de las propuestas. Para la segunda edición se mantiene la decisión de compartir el escenario entre artistas de trayectoria y nuevos talentos.
Más allá de los parques temáticos
Orlando es conocida mundialmente por sus parques temáticos, pero Botero quiere que la ciudad también se convierta en un punto de encuentro para la música independiente. El gestor cultural considera que Florida Central puede transformarse en un referente artístico más allá de las atracciones turísticas que la han hecho famosa.
Para quienes dejaron sus países, la propuesta ofrece un espacio de identificación y la posibilidad de conectar con sus raíces. Botero también quiere fortalecer los vínculos entre las comunidades migrantes y reconocer el esfuerzo que implica comenzar una vida lejos del lugar de origen.
Una expansión todavía en proyecto
Botero tiene la intención de mantener Orlando como sede principal y desarrollar nuevas ediciones en ciudades como Medellín y Barcelona durante los próximos años. Esas expansiones no están confirmadas; por ahora, son una meta que el gestor cultural espera construir.
Uno de los momentos que más recuerda de la primera edición fue escuchar las primeras notas sobre el escenario, la señal de que una idea surgida entre amigos se había convertido en realidad. Espera que Kenke Fest siga creciendo y que la música pueda viajar para conectar comunidades en distintos lugares del mundo.