Según el Feng Shui, el comedor es uno de los espacios centrales del hogar y se vincula con la prosperidad, la abundancia y la convivencia familiar. Para esta corriente, la elección, el mantenimiento y la ubicación de los objetos influyen en la percepción del ambiente y en el desarrollo de la convivencia.
Un espejo limpio puede aumentar la luminosidad y proyectar la mesa, además de asociarse simbólicamente con la multiplicación de los alimentos. Aun así, se recomienda apartar los que estén rotos, deformados o sucios. La vajilla despostillada, las sillas inestables y los electrodomésticos en desuso también se relacionan con el desgaste; la alternativa sugerida es reparar, reciclar o retirar esos artículos.
También se recomienda mantener la mesa libre de objetos ajenos a su función y reducir la acumulación de papeles, bolsas, botellas vacías o trastes sucios. Para el Feng Shui, esta acumulación se relaciona con dificultades para la circulación del chi, descrito como energía vital. El espacio despejado prioriza el uso de la mesa para la alimentación y la reunión.
En la decoración, se sugiere prescindir de cuadros que transmitan escenas tristes o tonos predominantemente oscuros, porque restarían calidez al ambiente. Las obras que expresan serenidad o vitalidad se presentan como una alternativa dentro de esta filosofía.
Limpieza, iluminación y distribución
Los cestos de basura visibles se asocian con el desperdicio y el estancamiento. La sugerencia es situarlos en un lugar discreto o fuera del comedor, utilizar modelos con tapa y vaciarlos periódicamente. Para la iluminación, se recomiendan luces cálidas y equilibradas; una lámpara suspendida sobre la mesa, a una altura apropiada, es una de las opciones sugeridas.
La ubicación de la mesa también es relevante. Si queda directamente debajo de una viga expuesta, el Feng Shui la interpreta como una fuente de presión simbólica. Si no es posible reubicarla, se propone compensar esa condición con una planificación lumínica adecuada.
El objetivo descrito es que el comedor sea funcional, ordenado y cómodo. Para esta corriente, ese entorno favorece el bienestar cotidiano y las relaciones interpersonales.